Pese al pago de USD 1.250.000, el EPP dilató en extremo la liberación

Tras dos meses del pago del rescate los menonitas fueron dejados en las cercanías de la estancia Luisa. A pesar de que dijeron que comieron bien, lucían demacrados, especialmente Franz.

Por Carlos Aquino y Freddy Aguilera

SAN PEDRO

48 días pasaron luego de que las familias de Bernhard Blatz y Franz Hiebert repartieron víveres en distintas partes del país como una de las exigencias del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que además dos meses atrás cobró USD 1.250.000 por la liberación de ambos, 750 mil por el primero y 500 mil por el segundo.

Es una de las mayores cifras pagadas por un rescate. La mayor cobrada por el EPP, monto cercano al pagado por la liberación de María Edith Bordón de Debernardi, por quien se abonó 1 millón de la moneda norteamericana, pero a un grupo anterior al EPP.

A pesar de haber cumplido con todas las exigencias, las familias tuvieron que someterse a todo tipo de humillaciones por parte del grupo armado. En el caso de Franz, pasó 168 días en manos de sus captores, mientras que Bernhard esperó 157 días para poder ser liberado.

En las narices de la Fuerza de Tarea Conjunta, en un establecimiento de la Ganadera Luisa, en el kilómetro 392 de la ruta 3, en zona de Azotey, Concepción, fueron abandonados ayer los dos menonitas, que llevaban marcados en sus cuerpos los días de privaciones, de hambre y falta de sueño.

Según Blatz, caminaron toda la noche y madrugada escoltado por dos miembros del EPP, llegaron en un punto y se les señaló que debían caminar 2 kilómetros más y aguardar allí porque cada mañana cruza en ese sitio un tractorista a quien debían contactar.

Así lo hicieron y cerca de las 6 de la mañana encontraron al tractorista de la estancia Luisa y este le prestó el celular para llamar a sus familias, quienes fueron a buscarlos.

Bernhard fue llevado hasta la Clínica San Luis de Santa Rosa, donde fue atendido por el doctor Antonio Olmedo, quien señaló que el joven se encontraba en buen estado de salud, aunque falto de peso.

Berhnard fue recibiendo a familiares amigos y personas de otras comunidades.

Suerte dispar fue la de Hieber, quien llegó a su casa de la colonia Santa Clara, con evidentes signos de deterioro físico, por lo que fue trasladado hasta Asunción y fue internado en el Sanatorio Bautista. Sufrió picaduras de ura.

"Está demacrado, evidentemente sufrió los rigores de la privación ilegítima de libertad", manifestó Pablo Lemir, médico forense del Ministerio Público. Franz perdió casi 10 kilos con relación al peso que tenía en el momento del secuestro.


Custodiados por diferentes grupos
Blatz confirmó a la prensa que durante su secuestro a él lo mantuvieron siempre en la misma zona de donde lo secuestraron. "Siempre estábamos en el mismo lugar, no me maltrataron ni síquica ni físicamente, comimos bien, yo me encontré con Franz solo unos días antes de que seamos liberados", expresó.
El senador Arnoldo Wiens, quien estuvo ayer en la casa de Franz Hiebert, mencionó que los secuestrados estuvieron con los ojos vendados durante el tiempo de su cautiverio.
Blatz también indicó algo parecido al señalar que no veía nada.
Indagación. A la casa de Blatz fueron ayer el fiscal Antisecuestro de San Pedro, Alberto Torres, y el jefe antisecuestro de la Policía Nacional, comisario principal Gilberto Fleitas para tomarle declaración al joven; sin embargo este pidió a que volvieran hoy a las 8.00 horas, ya que prefería descansar un tiempo y estar con su familia.
El jefe antisecuestro mencionó que primeramente hablarán con Berhnard, para posteriormente trabajar en la de inteligencia. Sobre la existencia de dos grupos divividos para el trabajo, ya que diferentes grupo custodiaban a Berhnard y Franz de manera independiente, mencionó que no se puede arriesgar en asegurar la mencionada hipótesis.
Por su parte el vocero de la FTC, coronel Víctor Urdapilleta, dijo que no supieron en forma previa de la liberación.


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