Arte y Espectáculos

Perfil de un artista del pincel y primer telegrafista paraguayo

Saturio Ríos. Muchos pronuncian ese nombre en referencia a una calle o a un esta– blecimiento educativo, pero pocos se han adentrado a conocer más a fondo a este artista plástico y telegrafista.

César González Páez<br/><br/>cesarpaez@uhora.com.py<br/><br/>Cuando hablamos de hombres que pasaron sus últimos años en la pobreza y la enfermedad, cuesta pensar que fueron brillantes o que la sociedad les debe algo de gratitud por un determinado talento. Cuando se lee la biografía de grandes artistas e intelectuales, vemos con qué frecuencia suceden estas ingratitudes. Pero nos queda la rectificación en el recuerdo, traerlo de nuevo al presente para que se recuerde su figura, lo que hizo y por qué estamos hablando hoy de él. Los primeros indicios nos dicen que fue un artista plástico y el primer telegrafista paraguayo. Incluso se dice que inventó durante la Guerra Grande un aparato receptor; también incursionó en política y llegó a ser diputado.<br/><br/>Un gran historiador, el Dr. Roberto Romero, se ocupó de su biografía, y dice que Saturio Cándido Ríos nació el 2 de octubre de 1846, en un lugar llamado Capilla Cué, primitiva villa formada en torno a la iglesia que los religiosos de la Compañía de Jesús construyeron en la jurisdicción de San Lorenzo, en 1846. Fueron sus padres Vicente Ferrer Ríos y Francisca Petrona Castro. <br/><br/>SUS INICIOS. Según una crónica que difunde la Secretaría de Cultura, desde muy corta edad Saturio Ríos dio muestras de una favorecida inteligencia y de tener aptitudes artísticas no comunes. Se cuenta que, con el correr de los años, esas habilidades de nuestra figura de hoy llegaron a oídos de don Carlos Antonio López, quien incluso se cercioró de las reales cualidades privilegiadas del niño. Por tal motivo dispuso su ingreso en el Seminario Conciliar, a cargo de competentes maestros, a fin de realizar sus primeros estudios escolares.<br/><br/>Citando la misma fuente, Saturio estudió con ahínco y se empapó del saber y del sabor de los refinamientos de una sociedad opulenta. Contaba entonces con 15 a 16 años cuando fue seleccionado para el aprendizaje de la especialidad de la Escuela de Telegrafía. El curso escolar duró de siete a ocho meses, a cuyo término egresó como el primero de su promoción, convirtiéndose de este modo en el primer telegrafista paraguayo de escuela.<br/><br/>El artista y telegrafista alter– nó sus funciones en Humaitá, en 1865, pintando los retratos de personalidades de la época, como políticos, religiosos y gente de sociedad. En el libro Historia de Grandes Hombres, de Luis G. Benítez, editado en 1986, puede leerse que Ríos llegó a ser diputado, de cuyas funciones fue separado por sus reiteradas inasistencias injustificadas, sanción que ya no se ve hoy en día.<br/><br/>CONDECORADO. El haber inventado un aparato más avanzado para la recepción de mensajes telegráficos le valió la jerarquía de Teniente Honorario y fue condecorado con la Orden Nacional del Mérito. Sobrevivió al conflicto de la Triple Alianza y fue llevado prisionero a Río de Janeiro, y algún tiempo después, ya superado el conflicto, volvió al Paraguay, pero ya casado con una brasileña, María de la Cruz Paiva. <br/><br/>EL FINAL. Saturio Cándido Ríos falleció en su ciudad natal, en julio de 1920, ocasión en la que el historiador Juan E. O′Leary pronunció sentidas palabras de despedida al infortunado artista y benemérito de la patria. Un acto de homenaje rendido a su memoria consistió en la denominación del Centro Regional de Educación con su nombre, el 16 de octubre de 1966. <br/><br/>Según el libro citado anteriormente, sus últimos años los pasó en un creciente deterioro espiritual y físico. Corrieron 50 años, enfermo, pobre y olvidado. Vivió en su casita de San Lorenzo hasta su muerte, en avanzado estado de postración física y mental.<br/><br/>Así tenemos un retrato de este hombre, cuya figura hoy día no se tiene muy presente, a no ser por el nombre de una calle o de un establecimiento educativo.<br/><br/>

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