Pedaleando por Sudamérica

Dejaron su vida en Corea para recorrer miles de kilómetros, en bicicleta, por América del Sur. Alex Hong y Irene Ryu iniciaron su aventura en Colombia y pretenden llegar hasta Ushuaia, conocida también como la ciudad del "fin del mundo". Como parte de su trayecto, este matrimonio pasó por Paraguay y nos contó su historia.

Daisy Cardozo Román Por Daisy Cardozo Román

La cultura coreana no se caracteriza precisamente por el afán de conocer otras sociedades distintas. A diferencia de los europeos, los asiáticos en general no tienen esa costumbre. Pero a Alex Hong (34) e Irene Ryu (31) no los podemos etiquetar bajo este concepto. Ellos son un matrimonio coreano que viaja por el mundo en bicicleta. Desde Colombia iniciaron un recorrido por Sudamérica, cruzando países por las costas del Océano Pacífico, y hace poco llegaron al corazón de este continente: Paraguay.

Todavía les falta hacer la otra mitad del camino, porque la idea es pasar por otros países que los lleven finalmente hasta Ushuaia, la ciudad del "fin del mundo" y el principio de todo. Ellos se alojan en carpas o recurren a sistemas de hospedaje vía Air BnB o Couchsurfing. Así fue como llegaron hasta nuestro país, donde estuvieron tres semanas. Aquí fueron acogidos por una familia paraguaya.

Alex relata los motivos que lo llevaron a viajar. Una vez, él fue a Australia, donde conoció a mucha gente de varios países, y esa experiencia lo dejó con la ilusión de viajar por todo el mundo. En otra oportunidad, hace cinco años, conoció el blog de una pareja coreana que viajaba en bicicleta por África. Eso lo inspiró aún más y acabó planeando una aventura similar, pero por Sudamérica, una idea a la que se sumó su esposa, Irene.

En su país, Alex se dedicaba a desarrollar innovaciones para el sector productivo de una institución del gobierno. Irene es profesora de inglés. Ellos se casaron hace tres años y, desde entonces, comenzaron a planificar cómo sería el viaje. Ahorraron dinero durante dos años y se prepararon con todo lo necesario.

Las bicicletas fueron fabricadas en Corea, y equipadas especialmente para el viaje. Estos rodados soportan hasta 140 kilos de peso, lo que les permite cargar equipajes, pero además son cómodas y resistentes. Están hechas de manera tal que, luego de un largo tiempo de andar, no les duela la espalda. Por el camino fueron adquiriendo nuevos repuestos, cuando sus bicicletas necesitaban ser reparadas en algunas paradas.

El viaje comenzó el 20 de julio de 2016, hace un año. Alex e Irene tomaron un vuelo desde Corea hasta Hawái –en el medio del Océano Pacífico– un punto medio entre Asia y América. Era como una escala de donde partieron a la ciudad de Calgary, en Canadá. Después pasaron a Estados Unidos y seguidamente a Colombia, donde comenzaron con la ruta sudamericana.

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Países hospitalarios

Esta pareja pedaleó tres meses por Colombia, empezando desde Medellín. Desde el primer momento se sintieron cómodos en ese país, por la amabilidad y la hospitalidad de sus pobladores, que fue lo que más valoraron de los colombianos. Quedaron encantados con las montañas, los paisajes y la naturaleza. Hasta el momento, la mayor dificultad de todo el recorrido que llevan haciendo, fue el trekking (senderismo) de 15 horas seguidas que tuvieron que realizar en Los Nevados, una montaña de Colombia que tiene 4.200 metros de altura.

Allá, las personas que suben las montañas, usualmente lo hacen con guías, y ellos subieron solos. La tierra era muy húmeda, le entraba en los zapatos, se mojaron y su calentador dejó de funcionar. Eso también les impidió cocinar, por lo que no les quedó otra que comer los snacks que tenían. Incluso llegó un momento en el que, a cada paso que daban, tenían que descansar porque, debido a la altura, les faltaba oxígeno.

A medida que iban avanzando todo se volvía más desierto, no había gente, estaba todo muy nublado y llovía. Incluso Alex llegó a temer por la seguridad de ambos. No obstante, querían seguir viendo más, y eso les motivó a seguir, hasta que llegaron a la cima. Bajar de ahí les tomó entre seis a siete horas.

En Colombia se quedaron mucho más tiempo de lo pensado, y eso modificó un poco sus planes. Desde allí siguieron camino en sus bicicletas y llegaron a Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Paraguay, bordeando el Este del continente sudamericano, a lo largo de las costas del Pacífico. Todos estos países los recorrieron en ocho meses, acumulando buenas experiencias y anécdotas, conociendo personas, culturas y costumbres.

Alex dice que los paraguayos son felices, aunque a veces no lo parezcan. "Les dijeron, por ejemplo, que deben tener mucho cuidado aquí, porque en las calles no dan mucho espacio a las bicicletas para transitar. Pero ellos no sintieron ningún peligro. Los integrantes de este matrimonio cuentan que aquí la gente se comportó amable con ellos, que les invitaron agua, tereré y mate en el camino.

Una medida que ellos siempre implementan, es quedarse de noche en algún lugar, al costado del camino. Entonces piden a algún poblador de la zona que les de permiso para quedarse en el patio. Con ese tipo de situaciones, ellos miden el nivel de amabilidad de la gente.

Tanto en Colombia como en Paraguay –más en el primero– Alex e Irene se sintieron muy bien atendidos, a diferencia de otros países. En Bolivia, por ejemplo, trataron de subirles los costos de algunas cosas, aprovechándose de su calidad de extranjeros. En Chile se cerró la frontera y tuvieron que esperar 10 días para que se volviera a abrir.

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¿Por qué en bicis?

Alex creó un blog y una fanpage, que denominó Slow-Riders, que traducido del inglés significa algo así como ciclistas lentos o sin apuro. Allí postea fotos y escribe las experiencias del viaje. Él también se encarga de planear el recorrido e Irene ayuda con toda la logística. Ella le pone entusiasmo a todo lo que piensa y proyecta su esposo. De este modo, sus experiencias son más divertidas. A medida que van avanzando, también van contactando con personas de los lugares donde se van a ir quedando.

Viajar en bicicleta les permite disfrutar mejor los momentos y apreciar más los paisajes. Conocer cada pequeño pueblo les ayuda inclusive a apreciar cómo la arquitectura de las casas va cambiando de un lugar a otro, o de un pueblo a otro. Cómo cambia la comida, la gente, el clima, todo. "Incluso el viento que sopla en la cara es diferente de un lugar a otro", cuentan.

Al joven ciclista le gustaría que otras personas aprendieran a viajar de esta manera. Por sobre todo, que aprendan a apreciar todo lo que hay alrededor. Él asegura: "Yo vengo para conocer gente y su cultura, para salir de esa zona de confort que tenemos los coreanos. Por eso prefiero hacer couchsurfing, u otras cosas que nos acerquen más a las personas".

Cuando finalice esta experiencia, Irene regresará a su rutina en Corea. Alex, sin embargo, ya está pensando en otro largo paseo por Asia, antes de volver a lo suyo.

Desde Paraguay salieron por Ciudad del Este hacia Foz de Iguazú, en Brasil. Tenían pensado cruzar parte del norte brasileño, conocer un poco de Uruguay y llegar al sur de Argentina. Su objetivo principal es pedalear hasta el fin del mundo, allá donde acaba América, en Ushuaia. ¿Lo lograrán?

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Hoja de ruta

Algunos de los lugares por donde Alex e Irene ya pasaron, en Sudamérica, son: Medellín, Los Nevados, El Rosal y Pasto, en Colombia; Quito y Manta, en Ecuador; Trujillo, Lima, las líneas de Nazca, Cuzco, Machu Picchu y Puno, en Perú; La Paz y el Salar de Uyuni, en Bolivia; el desierto de San Pedro de Atacama, en Chile; Cafayate, en Salta, Argentina; y Asunción, San Lorenzo, Lambaré, Paraguarí e Itacurubí de la Cordillera, en Paraguay.

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Historias que quedan

En su blog http://slowriders.blog.me/ y en la fanpage https://www.facebook.com/pg/slowbikeriders, Alex e Irene comparten las experiencias de su viaje a través de fotos e historias. Solo que el contenido está completamente escrito en coreano.

Fuente: Revista VIDA.

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