Política

Pasaron 25 años desde la primera marcha y los reclamos no cambian

El reclamo del cumplimiento de la reforma agraria sigue siendo la prioridad para la Federación Nacional Campesina (FNC), que este año liderará la XXV Marcha Campesina.

En conferencia de prensa, referentes de la organización explicaron detalles acerca de la movilización de este año, que será los días 21 y 22 de marzo, en Asunción.

Como cada año, vendrán labriegos desde distintos puntos del país y marcharán por las calles de la capital hasta llegar al centro, como lo hacen tradicionalmente.

La secretaria general de la FNC, Teodolina Villalba, adelantó que este año traerán además una propuesta de desarrollo y su posicionamiento “contra esta política de gobierno que trae cada vez más miseria a nuestro país”, dijo.

En ese sentido, plantearán nuevamente la posibilidad de crear un programa nacional de horticultura, que es una idea que vienen exponiendo desde hace algunas semanas, luego de que un grupo de productores de lechuga del Departamento Central hayan salido a las calles a reclamar la falta de mercados para sus productos.

Por otro lado, la dirigente criticó a los candidatos en pugna por los cargos para las próximas elecciones.

“Las mismas caras y la misma política es lo que se propone otra vez al pueblo para un nuevo periodo de gobierno. Por eso, nosotros como organización elegimos poder popular. Vamos a invitar a los barrios, comunidades, asentamientos para que se organicen en defensa de su tierra, su producción, su trabajo en nuestro país a través de la construcción del poder popular”, manifestó.

Reforma agraria. “Sin reforma agraria en nuestro país no habrá tranquilidad, porque el latifundio como modelo de producción deja miseria. Deja de lado a los pobres, a miles sin trabajo y sin poder producir, obliga a la migración, deja a la mayoría sin salud y sin educación, a miles de indígenas en la calle, a miles de sintierras”, manifestó Villalba.

El artículo 114 de la Constitución Nacional habla de que la reforma agraria debe establecer sistemas equitativos de distribución, propiedad y tenencia de la tierra, para lograr la incorporación efectiva de la población campesina al desarrollo económico y social.

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