Política

Parlamentarios costosos e inmunes apuntan también a ser intocables

La Cámara de Senadores sesionará hoy a fin de hacer un último intento de aprobar o archivar la polémica ley de autoblindaje, que busca impedir que se le saque la investidura a un legislador.

Los parlamentarios, tanto senadores como diputados, tienen jugosos salarios, jubilación vip, vales de combustible en forma mensual, cupos para funcionarios y otros privilegios, además de un fuero que les otorga inmunidad en el cargo.

Como si todo esto fuera poco, tienen vía libre para hacer viajes al interior y exterior del país con viáticos incluidos, con el agregado de que mediante las listas sábana consiguen en su mayoría perpetuarse en el poder convirtiéndose en una casta privilegiada.

Para asegurar estos beneficios y atornillarse en el cargo, una mayoría está operando y posibilitó para que además puedan ser intocables mediante una reglamentación del artículo constitucional que hace referencia a la pérdida de investidura.

Ser senador o diputado es uno de los cargos más codiciados, y eso queda demostrado con la postulación de ex presidentes de la República, que al ver frustradas sus intenciones de mantenerse en el poder vía reelección, optan cual si fuera un “premio consuelo” por la inmunidad parlamentaria y todos los privilegios que ello conlleva.

En esa situación estuvieron dos ex presidentes: Nicanor Duarte Frutos, quien no pudo jurar en el 2008, y que ahora volverá a intentar la posibilidad de ocupar una banca; y el propio Fernando Lugo, actual titular del Congreso, quien va por otro periodo más en la Cámara Alta.

Ahora le toca el turno al presidente de la República, Horacio Cartes, quien sigue presionando en busca de obtener el cuórum y que se le acepte su renuncia para que pueda jurar como senador en la convocatoria marcada para el próximo sábado.

En caso de que no pueda hacerlo, sus aliados en la Cámara Alta ya abrieron el paraguas mediante una nota a Lugo. Rechazan vía nota que otra persona ocupe la banca de Cartes, y que corresponde que se le espere hasta que pueda ocuparla después de dejar la presidencia.

Corporativismo. Contadas son las veces que se concedieron desafueros en ambas Cámaras del Congreso por denuncias de supuestos hechos de corrupción. Varios de ellos se dieron por presión ciudadana. Más bien tanto senadores como diputados están abroquelados y operan en forma corporativa cuando se trata de alguien afín a un sector determinado.

Como si la inmunidad e impunidad fueran insuficientes, no están dispuestos a quedarse sin sus bancas y es por ello que están pendientes del blindaje parlamentario.

Se niegan a repetir la situación que se dio con el cartista Óscar González Daher y Jorge Oviedo Matto, del Unace, que se quedaron sin bancas, pero que volverán a jurar este sábado.

Ambos retornarán pero posiblemente ya con el reaseguro de ser inamovibles. Es que en el Congreso, una mayoría aliada al cartismo interpreta la Constitución a su medida, tal y como ya se volvió costumbre.

Decidieron que solamente por 30 votos, en el Senado, y 53 en Diputados, un parlamentario pueda quedar fuera del Parlamento. En la sesión de hoy habrá un último intento en el Senado para archivar este polémico proyecto.

Hay que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones cuando se trata de temas polémicos, ni siquiera pueden completar los 23 presentes para el cuórum como se vio en esta última etapa del periodo parlamentario que culmina este mes.

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