Opinión

PARAGUAYOSH Y PARAGUAYASH

No está en mis ánimos faltar al respeto a nadie, sino llamar la atención de mis compatriotas de cualquier modo y a cualquier precio. Leo, escucho y veo todos los días en las noticias las muertes que se suceden a causa del dengue. Tomemos conciencia, por favor. Hoy puede ser un vecino; mañana, un familiar; no esperemos a llorar una pérdida para reaccionar. Limpiemos nuestro entorno, no arrojemos basuras en las calles; si viajamos en ómnibus, dejemos nuestros desechos en el bus para que luego lo limpien; si estamos en la calle, no cuesta nada conservar nuestro desecho hasta llegar a un basurero; si estamos en nuestros autos, lo mismo.<br/><br/> Hoy, nuestras vidas dependen de nuestra limpieza. Enseñemos a nuestros niños desde chiquitos a ser cuidadosos con la basura, que sea una norma de vida la limpieza. Hagámoslo ahora, porque mañana puede ser muy tarde. <br/><br/>Carmen Núñez Cardozo <br/><br/>CI Nº 1.246.881<br/><br/>SUGERENCIAS DE UN LECTOR<br/><br/>Estimado director: Sería útil aconsejar a sus lectores que, cuando compren la edición 2011 de la guía telefónica de Guías Latinas, guarden cuidadosamente la parte Clasificados de la edición anterior. Es que en la nueva edición, se han agregado mapas separadas de las varias ciudades vecinas de Asunción, como Lambaré, Luque o Fernando de la Mora, pero el mapa de Asunción ha sido amputado, le falta una gran parte del territorio de la ciudad (no va más allá de General Santos al sureste) y el índice alfabético de las calles ha desaparecido de esta edición.<br/><br/>Atentamente,<br/><br/>Renaud Olgiati<br/><br/> <br/><br/>LA EDUCACIÓN 2.0<br/><br/>La vieja escuela, diseñada en el siglo XIX, aún pervive en su arquitectura, organización y estructura. Incluso se infiltra en los currículos, las metodologías y la evaluación en todos sus niveles. Aquel diseño respondía a las necesidades de la industrialización con un alumnado rural tipo Tom Sawyer, que había de convertirse en obreros de fábricas como la recreada por Chaplin en Tiempos modernos, con horarios establecidos y una disciplina uniformadora. La propia universidad mantiene, incluso tras la oportunidad de Bolonia, clases dictadas siguiendo las pautas eclesiásticas, previas a la invención no ya de internet, sino incluso anteriores a la imprenta de Gutenberg, que aún podemos reconocer en las iglesias donde tras las lecturas públicas (previstas para analfabetos) viene el sermón explicativo.<br/><br/>Se impone romper con la sempiterna estrategia gatopardista de Lampedusa, de cambiar algo para que nada cambie y el penúltimo resplandor puede ser revestirse con más tecnología (ya no tan nueva)... En Educación Primaria y Secundaria se corre el riesgo de que tras entregar netbooks al alumnado, por inercia se instale una pizarra (por muy digital e interactiva que sea) y se mantenga la obsoleta disposición del aula (como mirando en un cine), y el rol dominante del profesorado para una relación unidireccional. Tampoco se facilita el aprendizaje durante las horas de discurso del año, dificultando –cuando no impidiendo– que dichos miniportátiles sean llevados a los hogares, donde tampoco está asegurada una buena conectividad para la universalidad de las familias (algo que sería una exigencia de inclusión digital y que, pronto, será un derecho universal más).<br/><br/>La educación contemporánea necesita preparar a nuestra infancia y juventud para convivir y aportar a instituciones sociales reticulares muy novedosas. Seguirá habiendo fábricas, pero muy robotizadas, y la mayoría serán otros escenarios de trabajo cooperativo más parecidos a algunos entornos laborales avanzados (como esos "paraísos" que ofrece Google a sus colaboradores). Ese es el modelo de aulas de una "Escuela Google" que debiéramos imaginar entre familias, alumnado, profesorado, administración y sistema productivo. <br/><br/>Mikel Agirregabiria Agirre<br/><br/> <br/><br/>

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