Editorial

Paraguay necesita contar con una política de salario mínimo

La principal autoridad laboral asumió lo que los gremios de trabajadores hace años señalan: la incapacidad del salario mínimo para satisfacer una canasta de consumo que garantice una vida medianamente digna. La baja productividad y los costos de bienes básicos de la canasta parecen ser los problemas principales, con lo cual adquiere relevancia la educación y formación laboral, en el primer caso, y el control de precios, en el segundo caso. Sin embargo, la evidencia internacional señala otros problemas que son necesarios enfrentar, como la capacidad de negociación de los trabajadores y el cumplimiento de las normas laborales.

Una multiplicidad de factores deben ser considerados cuando se trata de analizar el salario mínimo. Dos de los más importantes fueron referidos en el transcurso de la pasada semana por la ministra de Trabajo. Dado el bajo nivel educativo de la población ocupada –menos de 10 años en promedio–, un esfuerzo importante para el país debe ser universalizar la educación media y garantizar la calidad del aprendizaje.

Adicionalmente es necesario fortalecer la formación técnica y laboral para asegurar una educación continua de los trabajadores frente a los cambios tan dinámicos y exigentes del mercado laboral.

Por otro lado, también es cierto que la inflación reduce la capacidad adquisitiva por lo que es necesario implementar políticas que limiten el poder de mercado, resuelvan fallas de mercado e impidan el desabastecimiento de productos de la canasta familiar.

Instituciones como la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) es de vital importancia, pero también el MAG por su rol en la política de producción de alimentos en la agricultura familiar. La inflación de frutas y verduras debe ser motivo de preocupación de las autoridades en ese ámbito.

Las negociaciones tripartitas constituyen otro de los mecanismos necesarios para racionalizar el salario mínimo y que este no se constituya en un techo, sino en un piso, ya que permiten vincular el aumento de las remuneraciones a la productividad y el desempeño del sector económico y no solo de la inflación. La experiencia uruguaya es una de las más importantes para analizarse.

Finalmente, la fiscalización del cumplimiento de las normas laborales es una función que no debe perderse de vista. Junto con la implementación de las negociaciones tripartitas, este es un rol indelegable del Estado, por lo que el Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Mtess) tiene la principal responsabilidad.

El trabajo constituye la principal fuente de ingresos en Paraguay. Casi el 85% de los recursos económicos de los hogares provienen de allí, mientras que el restante se origina en jubilaciones, pensiones, subsidios, remesas, intereses o alquileres. De allí su relevancia como parte de la política pública.

La titular del Ministerio de Trabajo, Carla Bacigalupo, había señalado que el problema del salario mínimo vigente en Paraguay, de 2.112.562 guaraníes, es que no cubre ni la mitad del costo de la canasta básica familiar. La funcionaria también citó datos de países de la región: Uruguay tiene, con su salario mínimo, la cobertura del 110% de su canasta básica, Chile cubre el 180% de la canasta básica, Ecuador cubre un 79% y Paraguay, actualmente, con el salario mínimo, cubre un 49% de la canasta familiar básica.

El salario es, en este sentido, uno de los principales medios de generación del bienestar, por lo que no puede estar fuera de la mirada de las autoridades y de los objetivos del desarrollo.

Si bien el Mtess tiene la principal responsabilidad como la institución con autoridad en el ámbito del trabajo, otras instituciones tienen roles importantes, por lo que deben ejercer sus funciones respectivas con responsabilidad y compromiso, ya que de su gestión depende la calidad de vida de las familias paraguayas.

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