Opinión

Parafernalias

Por Carlos Colombino |

Dentro de la parafernalia montada contra la gripe porcina, las vacaciones de los parlamentarios, o la copia del golpe de Estado de Honduras que parece cernirse sobre el Paraguay, la visión de Montanaro que la derecha lo convierte en víctima, cuando es el verdugo; los estragos de las calles, los infinitos robos y asaltos que el noticiero nuestro de cada día no hace sino recordarnos y amenazarnos, dentro de todo esto no veo la forma de recuperar la cordura, ni la felicidad. Se ha vuelto la cosa tan insoportable que no existe un espacio de tranquilidad.

Ya vivimos la invasión de Irak, los tanques Abrahams de Israel, el terrorismo de Al Qaeda, de los talibanes, el sida, la pobreza; el hambre, los niños de la calle, los sin y los con; ¿qué nos queda?

Por suerte se ha ido Bush; por suerte el agujero de la capa de ozono no se ha agrandado, ni los glaciares inundarán Buenos Aires, aunque esto último no sabemos si es una suerte.

Lo bueno de todo es nombrar a Asunción Capital de la Cultura. Una broma así es para devolverme la risa en medio de tanta barbaridad.

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