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Padres cambian la PlayStation por clases de ajedrez para sus hijos

 

Todas las piezas están sobre el tablero de la Academia de Ajedrez Bobby Fischer, un sitio ubicado sobre 25 de Mayo casi Choferes del Chaco al que acuden de lunes a sábado más de 50 niños, adolescentes y jóvenes para aprender a jugar este entretenido deporte, que cada vez tiene más adeptos y que se proyecta que en unos años llegue a las escuelas públicas.

Gabriela Vargas Talavera, jugadora olímpica de ajedrez y dueña de la academia, comentó que muchos padres ven en este deporte la solución más efectiva para que sus hijos pongan entre paréntesis por un tiempo el smartphone, la tableta o dejen de pasar horas frente a la TV o la PlayStation.

Esto –comenta Vargas– se debe a un cambio en la mentalidad de los padres, que le dan más importancia al ajedrez, porque se informan sobre sus beneficios para el desarrollo de la memoria, del intelecto y del pensamiento. Muchos pedagogos lo recomiendan porque previene, según estudios, el alzhéimer, además ayuda a los chicos hiperactivos, con déficit de atención y con asperger.

Vargas, de 30 años, relata que comenzó con el ajedrez a los 14 años, cuatro años después se convirtió en una ajedrecista profesional y hace cinco se dedica a la enseñanza de este juego de estrategia y hace dos abrió la Academia de Ajedrez Bobby Fischer.

“El ajedrez encaja perfectamente en todas edades, tengo en la academia a niños de 3 años y adultos de 37, el juego acompaña toda la vida y es económico, solo se requiere de un tablero e incluso se puede acceder por medio de aplicaciones”, sostiene.

Espera que muy pronto, gracias a la ley que establece el ajedrez como actividad de apoyo en las escuelas, los niños de instituciones educativas públicas accedan a estas clases. “Cuando empecé éramos pocos. Gracias a internet y a la globalización, el ajedrez se extendió a las aplicaciones. Hoy día vos podés jugar con cualquier persona”, observó.

HITO. Hace unos días, una universidad contactó con Gabriela para ofrecerle enseñar ajedrez no como un taller, sino como materia optativa en la carrera de Medicina. Esto, según Vargas, marca un hito en la educación terciaria, porque el ajedrez solo figura como taller en algunas universidades, pero ahora será una materia para los estudiantes de medicina para que aprendan, gracias a este juego, a tomar decisiones bajo presión. Vargas prefirió omitir el nombre de la universidad.

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