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Obispo pide frenar la metástasis del tumor que es la corrupción

CAMBIOS. Instó a desarrollar el sentido de la responsabilidad que permita el bien común. DROGA. Exhortó a las autoridades a luchar contra el flagelo de la drogadicción y el lavado de dinero.

El daño que causan la corrupción, la inequidad y la drogadicción a la sociedad fueron los temas principales abordados por monseñor Adalberto Martínez, quien desde el púlpito de Caacupé instó a los paraguayos, en especial a las autoridades, a combatir estos males. “El compromiso es de todos, sea donde sea que estemos y el oficio que realicemos, el cargo que ocupemos en la vida pública, privada, religiosa, comercial, para evitar y frenar la metástasis del tumor de la corrupción”, expresó.

El obispo de Villarrica del Espíritu Santo y administrador apostólico de las FFAA fue enfático al decir que “el virus de la corrupción es la causa de grandes males para el Paraguay, pues carcome los recursos que son esenciales para el desarrollo integral y el bienestar de la gente”.

Destacó que el país enfrenta grandes desafíos presentes y futuros que requieren de los cristianos un gran sentido de compromiso, de responsabilidad y de comunión en torno a valores y virtudes que permitan el logro del bien común de la nación.

“Nuestra fe en Cristo, la escucha de su palabra y la comunión de su cuerpo en la eucaristía no pueden dejarnos indiferentes frente al sufrimiento del prójimo; esto requiere trabajar la cultura del encuentro, del diálogo, salir de nuestro egoísmo y de nuestras seguridades particulares para encontrar consensos que permitan reducir la inequidad estructural, combatir la corrupción pública y privada, y hacer posible que todos los que habitan el suelo patrio puedan acceder a una vida digna, a una vida plena”, aseveró.

El obispo dedicó también un buen tiempo a reflexionar sobre la drogadicción que afecta tanto a niños, jóvenes y adultos.

“El cuerpo de Cristo en los niños, jóvenes y adultos con tanto dolor los vemos llagado y lacerado víctimas de adicciones de todo tipo de drogas, y cuya dignidad ha sido usurpada por el crimen organizado que se enriquece a costa de los daños y del sufrimiento social causado, especialmente, en los vulnerables”, resaltó.

Aseveró que el tráfico de drogas en una pandemia que destruye, que inutiliza, “mata a miles de niños, jóvenes adultos, que cayeron infectados por ese virus mortal y que produce mucho dolor comunitario y familiar. El tráfico de drogas es un pecado muy grave. No se puede tolerar porque ofende a Dios y pone a quienes lo trafican”.

Instó a las autoridades a luchar contra este flagelo, así como contra el tráfico de dinero, de fondos generados en actividades ilícitas e ilegales, etiquetado como lavado de dinero y con agravantes de evasiones y evasores en el territorio nacional.

“Exhortamos a las autoridades competentes sobre lavados a seguir luchando, como lo están haciendo, para sanear estas pandemias de ilícitos y formalizar la economía nacional de estas corrupciones que aumentan más la brecha de inequidad existente en el país”, acotó monseñor Martínez.



Las drogas, cuyos réditos económicos se han filtrado en los distintos estamentos de la sociedad. Adalberto Martínez, monseñor.

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