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Noches del Paraguay

Como una compañera uncida al espíritu, la nostalgia camina junto al que se desencuentra lejos de su tierra. Si la mayoría de las culturas arrastran consigo esa especie de ayudamemoria que es la añoranza, la paraguaya la lleva casi como una espina incrustada en lo más hondo, casi como una cédula de identidad adicional.

Pues bien, el poeta Pedro J. (José) Carlés - nacido el 25 de marzo de 1909, en San Lorenzo (departamento Central), y fallecido en la misma ciudad, el 25 de diciembre de 1969- fue enviado a Montevideo por su padre para estudiar las coordenadas de la química industrial. La determinación había sido de su progenitor, dueño de una próspera curtiembre. Lo que quería el padre era que su hijo se especializara en el oficio que les daba de comer.

Inmerso en los vericuetos de la ciencia de su maestro uruguayo Héctor Ruiz, pero sin olvidar su arte - la poesía- , el joven de 20 años siguió fiel a su musa. Por aquel entonces, inscribió debajo de su producción el seudónimo de Héctor Ruiz Charrúa, en homenaje al que le transmitía los secretos del manejo de los cueros.

"En aquel tiempo - 1929- escribió la letra de Noches del Paraguay. Lo hizo en los carnavales montevideanos de aquel año, recordando a una novia que había quedado en el Paraguay. Ella se llama - pues vive todavía- Elsa Marín. Su padre era músico y por allí había tomado contacto con el poeta", cuenta Elpidio Alcaraz Segovia, documentado estudioso de la música paraguaya, que el jueves pasado lanzó su libro Artífices, que reúne valiosas semblanzas de poetas, músicos y cantores nacionales.

Ángel Antonio Gini Jara, también investigador del mismo ramo, autor de un libro sobre la vida de Samuel Aguayo, en tanto, cuenta lo que sucedió entre ambos autores.

"El poeta ya le había vendido la letra a Aguayo, quien le puso la música alrededor de 1930. Pasó el tiempo, Samuel se hizo grande y cierta vez, trabajando en la curtiembre, Carlés se lesionó gravemente en el rostro. Como Noches del Paraguay se había convertido en una obra famosa y antes los poetas no cobraban los derechos autorales, Pedro J. le pidió más dinero. Llegó a demandarle, inclusive. Aguayo, aludiendo a su condición de caballero, a través de su abogado - porque el derecho no era favorable al escritor- , le pagó cierta suma, restableciéndose la relación armoniosa entre los dos autores", relata Ángel Antonio.

"Este es el pleito judicial que existió. Se suele mencionar que Emiliano R. Fernández le demandó a Aguayo por Noches del Paraguay. El poeta tenía una obra con el mismo título, pero con letra diferente. Es mentira, sin embargo, que Emiliano le hubiese demandado a Aguayo", aclara Gini Jara.

La grabación de Luis Alberto del Paraná y Los Paraguayos universalizó la obra.

El poeta sanlorenzano Pedro J. Carlés, en Montevideo, escribió la letra de una de las polcas universalizadas por Luis Alberto del Paraná.

Memoria viva

Noches del Paraguay

Viejos recuerdos trae mi memoria

y llega el hado que es todo un ay;

mi pecho enfermo dulce en ti piensa

noches hermosas del Paraguay.

Huérfano incierto sigo la ruta,

triste tragedia de mi pesar;

mas nada pasa, mi alma se enluta:

sueño en las noches del Paraguay.

De ti distante me hice bohemio,

canto mis versos todo al azar;

sufro llorando en altas horas

que no son noches del Paraguay.

Pienso en mi rancho, mi madre amada,

la china acaso que me olvidó;

viendo constante bellos reflejos

de aquella luna que no veo yo.

Mi luna hermosa no me refleja,

la niebla fría cubre mi andar;

no son tus cantos, menos tus luces

radiante luna del Paraguay.

Recuerdo todo de aquellos días,

de los amores que allá dejé:

mis ilusiones, la prometida,

la amada buena de mi niñez...

Letra: Pedro J. Carlés

Música: Samuel Aguayo

Mario Rubén Álvarez

Poeta y periodista

alva@uhora.com.py

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