Política

Ningún partido se pronunció sobre reincorporación de Ulises Quintana

 

El diputado colorado Ulises Quintana se reincorporó la semana pasada a la Cámara Baja, tras estar diez meses en prisión.

El legislador volvió a su banca tras el cuestionado permiso que le otorgaron sus colegas, el cual no está contemplado en la Constitución, ya que el artículo 199 de la Carta Magna establece que “los senadores y diputados solo podrán aceptar cargos de ministro o de diplomático. Para desempeñarlos, deberán solicitar permiso a la Cámara respectiva, a la cual podrán reincorporarse al término de aquellas funciones”.

Sin embargo, Quintana consiguió la venia de sus pares para estar en prisión, algo inédito en nuestro país. A pesar del escándalo político que desató el caso del diputado, las agrupaciones con representación parlamentaria no se manifestaron sobre la situación hasta el momento, aunque hubo protestas de algunos.

Sucede que cada partido tiene a su “delincuente”, según la diputada liberal Celeste Amarilla. La legisladora hizo alusión así a su correligionario Carlos Portillo (imputado por tráfico de influencias, cohecho pasivo agravado, soborno agravado y asociación criminal), y a colorados como el propio Ulises (imputado por tráfico de drogas en carácter de cómplice, tráfico de influencias, asociación criminal, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero), Miguel Cuevas (investigado por enriquecimiento ilícito) y Tomás Rivas (imputado por cobro indebido de honorarios, estafa, expedición de certificados sobre méritos y servicios de contenido falso), entre otros.

Sin reclamo. El dirigente liberal Carlos Mateo Balmelli lamentó que ninguna agrupación política reclamara por el caso Quintana, ni siquiera el PLRA, partido al que pertenece.

“Él reasumió pero ningún partido político protestó, nadie dijo nada, ningún partido con representación parlamentaria se pronunció, ni Patria Querida, ni Encuentro Nacional, ni PLRA, nadie. Se impuso el espíritu y la disciplina corporativa, por sobre el Derecho”, cuestionó.

Por si fuera poco, se puede notar la actitud tibia de algunos legisladores, pues casi todos tienen a alguno de sus integrantes en la mira; y en el caso de los partidos minoritarios, existe el temor de represalias de las mayorías.

Asimismo, pocos son los abogados que se animaron a opinar en el caso que afecta a Quintana. La mayoría prefirió evitar dar una postura temiendo la reacción del legislador o sus protectores políticos.

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