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Ni para reparación eléctrica alcanza gratuidad en los colegios públicos

En una institución pública no pueden cambiar todas las reactancias de los fluorescentes con los fondos. Este año el dinero llegó recién en mayo. Piden que se tripliquen recursos de gratuidad.

Estamos llegando a la segunda década del nuevo siglo, era de avances tecnológicos y de la información. En el país, la infraestructura escolar es todavía sinónimo de precariedad, debido, en gran parte, a la escasez de presupuesto para el mantenimiento de los establecimientos habilitados.

Uno de los centros educativos que sufre esta baja inversión es el Colegio Nacional Nuestra Señora de la Asunción, donde no alcanza ni para renovar la instalación eléctrica de pasillos y sus 12 salas de clase.

Si bien el MEC concretó una reconstrucción del sitio ubicado en el barrio Bella Vista de la capital, con una inversión de G. 1.400 millones en el 2.017, el problema es ahora el mantenimiento que depende de los fondos de gratuidad.

“Tengo que renovar todas las reactancias de los fluorescentes que ahora son electrónicas, antes con cambiar los tubos ya bastaba y con los fondos que nos dieron de gratuidad no alcanza”, lamentó la directora María Mercedes Alonso.

Por eso, la educadora cree que el aumento de la gratuidad no solo es necesario. “Es imperante”, agrega.

Cuenta que desde el Estado debe considerarse además en qué condición socioeconómica están los alumnos.

“De hecho que nunca hicimos actividades en este colegio. Lo esencial es que los chicos libremente puedan aprender, sin que les estemos sacando de aulas para que organicen una actividad económica”, alega Alonso.

Los estudiantes forman parte del grupo de secundarios que exigen a Hacienda el incremento de USD 8,5 millones más para el presupuesto educativo del 2020.

El mayor componente de este aumento, piden, se destine a triplicar la gratuidad de todos los bachilleratos (USD 7.487.338 millones).

Los recursos de gratuidad se pueden utilizar para gastos corrientes o gastos de capital.

En gastos corrientes deben adquirirse insumos del tipo eléctrico, papeles, fotocopias y elementos de limpieza.

También para contratos a docentes por reemplazo y servicios auxiliares como porteros, limpiadoras o secretarios administrativos.

En cuanto a capital, si el recurso alcanza puede comprarse hasta computadoras para los colegios, equipos para laboratorios, fotocopiadoras o impresoras.

Los colegios perciben G. 90.000 por estudiante en bachilleratos científicos; G. 300.000 por joven en técnicos de servicios y G. 500.000 por cada chico en bachilleratos técnicos industriales.

A DESTIEMPO. Los directores también protestan porque estos recursos siempre llegan tarde. “En mayo recibimos recién el primer desembolso por gratuidad, cuando las clases comienzan en febrero”, comenta la directora Alonso. Los estudiantes además lamentan la precariedad de laboratorios por falta de insumos.


Lo esencial es que los chicos puedan aprender, sin sacarles de aula para organizar una actividad económica.
Mercedes Alonso,
directora del colegio.

Lo que pedimos para la gratuidad es apenas lo mínimo para mantener los colegios y los laboratorios.
Isis Coronel,
coordinadora de Fenaes.

11,2
millones de dólares anuales exigen para gratuidad de la secundaria los alumnos a partir del año que viene.

8,5
millones de dólares es el total exigido de incremento en el presupuesto del MEC por estudiantes para el 2020.

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