El teniente coronel Guillermo Alicio Moral Centurión, de 44 años, perdió la vida frente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, cuando dos presuntos sicarios lo atacaron a balazos.
Su camioneta acusó tres disparos, pero solo uno fue suficiente –según reveló la autopsia que estudió la trayectoria de la bala– para silenciar al militar que se negó a recibir un soborno de G. 10.000.000 por entregar un celular al narco Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, en el penal de Viñas Cué. Fue él quien alertó a las autoridades de esto dos años atrás.
Y por esa información, la investigación del crimen fue reasignada a la Unidad Especializada de Lucha contra el Narcotráfico y Crimen Organizado de Asunción.
Se allanaron la casa del militar Luis María Belotto, quien fue condenado junto a su esposa y un abogado por soborno, y la celda del pastor narco en Minga Guazú. Además, se requisó el penal de Emboscada, lo que provocó un amotinamiento de reclusos que luego fue controlado por las autoridades.
Un año atrás, su ex esposa denunció que Moral sufrió un ataque con disparos de por medio, mientras que su hermano contó que había personas que lo seguían y apuntó a su ex cuñada porque –según él– “pasaba datos”.
Las Fuerzas Armadas no tenían conocimiento sobre las amenazas y, por ello, no le asignaron un custodio. Tampoco cuentan con un protocolo de actuación para estos casos.