Opinión

Negociando con la salud

 

La Cámara de Diputados aprobó la semana pasada en general el proyecto de reforma tributaria ideado por el Poder Ejecutivo en consenso con gran parte del sector privado. Los legisladores de la Cámara Baja, no obstante, realizaron un pequeño cambio; redujeron las tasas del impuesto selectivo al consumo (ISC), principalmente, para el tabaco. Del 27% propuesto, quedó aprobado un techo del 24%, con la condición de que no puede darse un aumento en la tasa vigente –18%– hasta tanto no se reporte una mejoría en la economía.

Esto se pudo efectivizar mediante el pacto sellado semanas atrás entre las bancadas de Añetete, Honor Colorado y el sector llanista. Este pacto abdocartollanista, como se le denomina, obviamente en este caso respondió a los intereses particulares del sector cartista, ya que su líder, el ex presidente Horacio Cartes tiene su principal negocio en el rubro tabacalero. Esta condición fue aceptada por la bancada oficialista, que antes que fijar su mirada en la salud de la gente, prefirió negociar con el bloque cartista para contar con su apoyo en la aprobación del resto del paquete tributario.

Esto no cayó para nada bien en miembros del Ejecutivo, pese a que el propio vicepresidente de la República, Hugo Velázquez, estuvo siguiendo de cerca las negociaciones en Diputados. Apenas se aprobó el proyecto, el ministro de Salud Pública, Julio Mazzoleni, utilizó sus redes sociales para criticar la decisión de reducir el impuesto al tabaco. El secretario de Estado, quien ya se había pronunciado antes de la sesión por un impuesto selectivo más elevado, se preguntó qué momento es oportuno para prevenir muertes por cáncer.

Es que, las estadísticas son además de contundentes, perturbadoras. Estudios publicados por la cartera sanitaria indican que nueve personas mueren cada día en nuestro país a causa del tabaquismo.

Si se quiere comparar a nivel global, los informes dan cuenta que el 12% de todas las muertes se atribuyen al hábito tabáquico. En tanto que en términos financieros, el impacto que tienen las enfermedades asociadas al tabaco en el sistema de salud ronda los USD 300 millones, lejos de los USD 70 millones que recauda el Fisco por el pago de los gravámenes relacionados a los cigarrillos.

Empero, el principal objetivo del impuesto selectivo no es recaudar. El fin primordial de este tributo es desincentivar el consumo para evitar más enfermedades, y con ello, más decesos. Según el ministro Mazzoleni, en Brasil se logró disminuir el consumo de tabaco en un 50% en un periodo de 10 años, periodo en el cual la carga tributaria al sector tabacalero creció en alrededor del 70%.

En ese sentido y a modo de comparación, de acuerdo con un informe elaborado por el Ministerio de Hacienda con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por una cajetilla de 20 cigarrillos, nuestros principales vecinos como Argentina, Brasil, Uruguay y Bolivia, aplican tasas que van desde el 80% al 39,4%.

Segunda vuelta. El proyecto de reforma tributaria, con el cambio introducido en Diputados, volvió ahora al Senado.

Los parlamentarios de la Cámara Alta, de quienes se espera al menos un poco más de madurez política, deben ser conscientes que ya no se puede legislar en función a los intereses de un sector en contra del resto de la gente.

Si bien se habla de una diferencia de apenas tres puntos porcentuales (3%) entre la versión del Ejecutivo y la versión aprobada en Diputados, legislar a favor de la salud pública y no negociar favores en contra de ella, es más que nada un mensaje alentador para toda la gente que espera algo diferente de la clase política y que, por sobre todo, anhela señales de que es posible salir del rezago en el que está sumergido nuestro país desde hace mucho tiempo producto justamente de factores como las legislaciones sectoriales, la corrupción y la impunidad.

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