Opinión

Negociación automotriz con Brasil

 

Las negociaciones con relación al comercio bilateral en el sector automotriz se reiniciaron luego de que el Gobierno brasileño aceptara retirar y dejar en stand by la imposición de aranceles a la importación de autopartes provenientes de nuestro país. En los últimos diez años hemos desarrollado una importante industria con empresas de primera línea instaladas en nuestro país, operando bajo el régimen de maquila e integradas a las fábricas automotrices del Brasil, con más de 10.000 personas directamente empleadas actualmente. Según el Ministerio de Industria y Comercio, en el 2018 nuestro país exportó USD 290 millones en autopartes al Brasil e importó un total de USD 768 millones entre automóviles, camionetas, maquinarias y repuestos. Por lo tanto, actualmente tenemos una balanza comercial deficitaria de USD 478 millones en el comercio automotriz con Brasil.

Nuestra política arancelaria consiste en aplicar tres tasas arancelarias en función al tamaño del automóvil (10, 15 y 20%) y los vehículos flex tienen arancel del 0%, independientemente del origen. Los vehículos de carga originados en el Mercosur tienen arancel preferencial del 0% y las maquinarias están incluidas en el régimen de importación de bienes de capital. La importación está sujeta a un arancel del 5% cuando provienen del Mercosur y del 10% si provienen de extrazona.

En la negociación, los brasileños plantean un acuerdo de comercio sin restricciones, con 0% de arancel para vehículos y autopartes si tienen un contenido regional del 50%, similar al acordado con la Unión Europea. De manera transitoria y bajo un régimen de cupos anuales, proponen un contenido regional mínimo del 45%, incluyendo lo producido bajo régimen de maquila, con una convergencia gradual al 50%. Además, plantean converger a un arancel externo común en el rubro, superior al nuestro, e ir aplicando gradualmente restricciones a la importación de automóviles usados.

Sin embargo, la realidad actual de nuestro país indica que en la competitividad de la industria de autopartes son muy importantes tanto el régimen de maquila como la aplicación del contenido regional preferencial del 40% que tiene nuestro país en el Mercosur en los demás bienes. Si bien es factible converger gradualmente al régimen de origen del 50%, la convergencia debe contemplar plazos realistas necesarios para desarrollar una cadena competitiva de provisión regional de partes e insumos, de por lo menos siete años. Los cupos anuales deben considerar un crecimiento respecto a los montos actualmente exportados para ir cerrando el importante déficit en la balanza comercial bilateral del sector. Además, es importante que mantengamos los actuales aranceles frente a terceros países y promover un regionalismo abierto en el Mercosur para mejorar la competitividad internacional del bloque.

Por otro lado, es necesario considerar el impacto en las finanzas públicas. En el 2018, los ingresos por aranceles de importación de vehículos nuevos alcanzaron alrededor de USD 50 millones anuales. Un 30% de estas importaciones provienen del Brasil, proporción que se incrementará con los aranceles preferenciales. La importación de autos usados genera otros USD 100 millones de ingresos fiscales anualmente. Por lo tanto, es fundamental una gradualidad en la reducción de aranceles y en las restricciones a la importación de usados para realizar un adecuado rebalanceo arancelario que minimice el impacto fiscal.

Finalmente, un acuerdo automotriz que garantice el acceso al mercado brasileño y minimice los costos colaterales, es una gran oportunidad de desarrollo y de generación de empleos para nuestro país. A corto plazo, podemos alcanzar los USD 1.000 millones anuales en exportación de autopartes al Brasil con más de 30.000 empleos directos y una cantidad similar en empleos indirectos para nuestros jóvenes. Adicionalmente, necesitamos una estrategia de desarrollo integral del sector automotriz que considere todos los eslabones de la cadena, nuestros recursos disponibles y las actuales tendencias tecnológicas para maximizar los beneficios del acuerdo para el desarrollo de nuestro país.

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