País

Nativos abogan por granja-escuela para rescatar a los jóvenes adictos

 

Líderes indígenas de distintas etnias abogan por la instalación de granja-escuelas para poder reinsertar a los menores y adolescentes nativos que viven en la calle y en consumo.

Aquilino Martínez, líder avá guaraní del Departamento de Caaguazú, suscribe que es una “preocupación permanente” de los referentes comunitarios la situación de adicción que asola, en especial, a menores nativos en las ciudades.

Los mbyá guaraní son los más afectados por este flagelo. Según Lina Franco, de Etnodesarrollo del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), se está consensuando con las diferentes comunidades mbyá la implementación de este proyecto para la formación de los propios nativos que tendrán a su cargo el trabajo de contención comunitaria.

“Esto es un proceso, porque requiere del consentimiento de todos”, dice, al añadir que este plan deberá contar con una articulación de las instituciones competentes, gobernaciones y municipios donde se encuentran esas comunidades.

“Nosotros vemos que no hay políticas de desarrollo hacia el sector indígena y por eso nos topamos con esto”, se queja Martínez sobre los niños y jóvenes nativos callejizados.

Sobre los que viven en zona de la Terminal de Ómnibus de Asunción, sostiene que nada soluciona “subirlos en vehículos con los de la Secretaría de la Niñez y llevarlos a las comunidades”.

Y observa: “¿Por qué la gente se queda en la calle? Se encuentra con la limosna, vuelve a la comunidad y allá está peor la vida, porque no hay ayuda dentro de la comunidad. Entonces vienen acá y ya no se puede controlar, se drogan y ocurren estas cosas”.

En una de las reuniones que mantienen con el Indi –cuenta– plantearon instalar como microproyecto la granja-escuela como un centro de recuperación. “En Ciudad del Este, se planteó la granja-escuela para tratar este tema: que el chico trabaje, tome medicamento y estudie. Entonces, sale bien el chico con una profesión”, indica. El plan piloto –según corrige Lina Franco– tiene lugar en la comunidad Punta Porã, distrito Juan M. Frutos, Caaguazú.

Para ella, este modelo permitirá subsanar el problema en cuestión. “En gran parte se va a poder subsanar la situación de todos ellos por el involucramiento general de todas las partes, no solo de las instituciones, sino con las comunidades directas”, afirma y refuerza que es un drama que preocupa por igual a los líderes comunitarios.

Señala que esa experiencia es llevada a cabo por la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA) con líderes religiosos locales.

“De manera natural salen del vicio y están logrando el arraigo de las familias”, refiere. En paralelo, capacitarían a operadores de las Unidades de Salud Familiar (USF). “Lo ideal es instalar la granja-escuela en un lugar donde puedan sentirse cómodos, libres y realizar sus tareas de manera normal. No encerrados y con custodia”, apoya y remata que el otro tema será encontrar financiamiento “para que sea sostenible en el tiempo”.

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