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Monumento de Francia y el símbolo de su historia

 

La catedral de Notre Dame de París, en llamas desde ayer, es el monumento más visitado de Francia, con 13 millones de personas al año, y símbolo de la historia del país en momentos clave.

Notre Dame es, junto a la torre Eiffel, uno de los grandes atractivos de la ciudad y una de las obras maestras del arte gótico con más de 800 años de historia. Durante un tiempo fue el edificio cristiano más grande del mundo occidental y símbolo de la riqueza y de la potencia de la capital.

Está levantada en el corazón de París, en la Isla de la Ciudad, y pocos metros delante de la fachada se encuentra el kilómetro cero de la red de carreteras radiales de Francia.

Según los estudios arqueológicos realizados, se encuentra ubicada en el mismo lugar donde anteriormente hubo al menos cuatro edificios religiosos diferentes: una iglesia paleocristiana del siglo IV, una basílica de la época merovingia, una catedral de la carolingia y otra románica, que se fue destruyendo conforme se levantaba la actual gótica.

Su historia ha estado estrechamente asociada a la de la ciudad y a la de toda Francia, con algunos momentos que han dejado huella.

2.000 misas cada año. En su interior fue celebrada la victoria de la Segunda Guerra Mundial, el inicio del proceso de rehabilitación de Juana de Arco, la boda de Enrique de Navarra, futuro Enrique IV, con Marguerita de Valois y la coronación de Napoleón I.

Más recientemente, se llevaron a cabo entre sus muros las ceremonias fúnebres en honor de los jefes de Estado, como Raymond Poincaré y el general Charles De Gaulle, y de grandes personajes, como el poeta Paul Claudel o el Abad Pierre.

La catedral, que también es un santuario mariano con rango de basílica, sigue asegurando sus funciones como edificio religioso: se celebran cinco misas diarias, y siete los domingos. Con las fiestas y las celebraciones excepcionales, son más de 2.000 misas al año.

Notre Dame es el punto de salida kilométrica de todas las carreteras nacionales que salen de París. En estos últimos años, el edificio vivió a ritmo de las tragedias que golpearon el país. Sus campanas redoblaron al día siguiente del asesinato de los periodistas y dibujantes del diario satírico Charlie Hebdo en enero de 2015.

Actualmente se estaban realizando obras de restauración, con un costo de 6 millones de euros, que debían prolongarse hasta 2022 y que necesitaron de la instalación de unos enormes andamios que llegaban a 100 metros de altura.

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