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Monja de África admira gran devoción de los peregrinos

 

A la hermana Odette, procedente de la isla de Madagascar, no deja de sorprenderla la muestra de devoción del pueblo paraguayo hacia la Virgen de Caacupé. Ella está hace cuatro años en el país en una misión de su congregación Hermanas Ursulinas Hijas de María Inmaculada.

“En mi país no tenemos tanta devoción, solo la práctica dominical y la participación en la comunidad. Entonces, es impresionante la gente que viene caminando a este lugar, haciendo este homenaje a la Virgen”, dice maravillada de la fe de los paraguayos por la Virgencita Azul.

“Es una devoción especial del pueblo paraguayo que confía en la intercesión de la Virgen como madre”, expresa y cuenta que en su país no hacen peregrinaciones.

Realiza su misión en Itacurubí de la Cordillera, pero durante la novena siempre está, dice, en Caacupé para realizar servicios a los peregrinos.

Odette junto a otra monja de México, de las Hermanas Oblatas de la Asunción, animaba la llegada de fieles, cantando en el coro dentro de la Basílica. Los peregrinos se sintieron felices con este recibimiento.

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