Arte y Espectáculos

Milva Gauto: "Yo soy mi personaje, aunque no me entiendan"

Milva Gauto, jurado del Baila conmigo Paraguay, es una de las figuras públicas más trasgresoras de los medios. En esta nota habla de su personaje, de su adicción al trabajo y de sus inicios como figura mediática.

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

La carrera de Milva Gauto en los medios de comunicación empezó a gestarse a principio de la década de 1990 cuando hacía de movilera para la entonces Red Caracol 97.1, en temporada estival, cuando la hoy jurado del Baila conmigo Paraguay y conductora de La Venus de Milva, sintió que precisaba darle vuelo a esa parte de su personalidad.

Los primeros pasos en la carrera artística de Gauto se dieron haciendo spots de la Red Caracol, "la disco más grande de Sudamérica en ese entonces. Ahí me picó el bichito de inursionar en medios. Encaré La Hora de Gemavi, y cuando era inalcanzable tener un celular, regalaba uno todos los días como marketing agresivo", recuerda.

Ya en aquel tiempo Gauto jugaba con la audiencia y esta respondía positivamente a su novedosa manera de hacer radio. Mientras probaba esa nueva carrera, que siguió con un formato satirizado de presentar informes -junto a figuras como Walter Evers, Gustavo Cabaña, Clara Franco y Héctor González-, abandonaba su trabajo como azafata.

"Dejé de volar cuando quedé embarazada de mi hijo menor Oliver, y ahí prioricé mi desarrollo en los medios, tanto en radio como en tevé", recuerda.

Entre los personajes que rescata de la época del informativo satirizado señala a la Sobrina rompebolas, la modelo insulsa, la fashion, La contrera, Las chusmas, junto a los compañeros que después ampliaron su carrera en pantalla chica.

La jurado más extravagante de Baila no se considera ni diva ni famosa, pero sí mediática. "La diva no trabaja tanto y hace culto al cuerpo, es soberbia y orgullosa, yo no. La famosa tiene plata, no trabaja y pertenece a la farándula, yo salgo poco y soy adicta al trabajo".

Milva también pasó por el rol de panelista hace unos cuantos años con Mili Brítez en Aquemarropa y luego en Una peor que otra con Rocío Sienra, además de pasar por El tajo y La jaula. "No es fácil porque si no te gusta algo tenés que fundamentar el no y tengo poca paciencia. Yo soy gente de radio y tengo muchos planes en ese rubro", adelanta.

AMOR-ODIO. Acerca del amor o el rechazo que genera en el público, reflexiona. "Soy yo exactamente en el rol que hago en Baila conmigo Paraguay , para alegría o tristeza de todos. Me encanta la tevé masiva, realitys, tevé chatarra como sea, como la comida chatarra. Sabemos lo que debemos comer pero comemos pizzas y hamburguesas. Me gusta ser consumista, utilizando las herramientas de todo lo que implica aplastar a la competencia".

EL LOOK. El personaje de Milva Gauto surge de un sentimiento y luego se plasma en un cálculo que va desde la música que le acompañará, hasta el zapato, las uñas, pestañas, rol, frases, y siempre con profesionales soporte. "Cuento con una diseñadora profesional que hace mis trajes exclusivos para cada aparición. En esta edición del Baila luzco un total de 52 trajes y tocados. Todo está prolijamente pensado. Me lleva 4 horas de preparación y me gusta crear con ellos", explica.

Para Milva Gauto es un placer descubrir talentos escondidos en los reality shows donde hay que seducir a la audiencia y más cuando el show donde está lidera el rating. "No me gusta nada de lo que sea tibio y conservador. Para vender uno necesita reinventarse siempre y sorprender", sostiene.

Destaca el trabajo en equipo y cuenta que una decena de personas le ayudan a sostener la pulcritud de sus personajes. "Más de 10 personas trabajan conmigo cada martes y jueves", y resalta que se divierte, "si me aburro trabajando no disfruto, no creo, no exploto, no sirve".

MUJER Y FAMILIA LA ARTISTA DEBE NEGOCIAR CON LA MUJER-MADRE PARA PODER COEXISTIR. "En la vida real estoy en zapatillas, remera y falda corta, pero con pestañas y perfumadita siempre". Con sus tres hijos, Nigel (22), Elliott (21) y Oliver (9) siente que todos estiran el mismo barco, asumiendo responsabilidades, cocinando y limpiando, "a veces me dan con un mazo pero nos amamos y respetamos", resume.

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