Semana Santa

Miles de fieles en luminoso peregrinar de Tañarandy

Candiles, antorchas y el altar de maíz, dieron un toque especial a la 23 edición de la procesión religiosa y artística que se da en la compañía Tañarandy, en San Ignacio, Misiones. Miles de peregrinantes compartieron el peregrinar de La Dolorosa, que este año no transitó por yvaga rapé. Esta nueva propuesta busca recuperar la espiritualidad del acontecimiento que se realiza cada Viernes Santo.

Por Rodrigo Houdin – Enviado especial

El ambiente en Tañarandy fue cobrando un toque espiritual al llegar el atardecer misionero. A las 17.30, en coincidencia con la puesta del Sol los voluntarios empezaron a encender las 700 antorchas y los 1.400 candiles de apepú, anunciando el inicio de la procesión de La Dolorosa. Este año, la procesión no se realizó en el yvaga rapé que recorre la compañía, sino en el sitio conocido como la barraca.

Un altar de maíz, coco, tacuara y calabazas, de 15 metros de extensión y 9 metros de alto, brindó el principal toque de arte al multitudinario encuentro religioso que se desarrolla en esta compañía misionera. De fondo se pudo escuchar al coro CORUSI, de la Universidad Católica de Itapúa.

La peregrinación de La Dolorosa contó con una alfombra de candiles y antorchas que se extendió por alrededor de 500 metros dentro del predio de la barraca, propiedad del artista local Koki Ruiz, quien dio vida a esta celebración popular hace 23 años.

Esta procesión estuvo musicalizada por los estacioneros de Luque y Areguá, quienes entonaron en tradicional purahéi jahe'o y culminó cuando se colocó  la imagen de la Virgen Dolorosa sobre un altar especialmente preparado.

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Un altar de maiz, coco, tacuara y calabazas, de 15 metros de extensión y 9 metros de alto, brindó el principal toque de arte al multitudinario encuentro religioso en Tañarandy. Foto: Fernando Calistro.

"La intención de hacer este año la procesión fuera del yvaga rapé, es que se recobre el sentido espiritual del peregrinar. Creemos que aquí lo principal es la religiosidad. Con los años, la gente mostró mayor interés y esto se llenó de turistas que no dan importancia al evento principal. Los cuadros vivientes los realizamos de forma separada, para retomar la espiritualidad", argumentó Ruiz.

Ruiz comentó que la primera procesión en Tañarandy se desarrolló dentro de la barraca y con el correr de los años y el aumento de los peregrinantes y curiosos, el recorrido se realizó en el camino que cruza la compañía conocido como yvaga rapé.

Si bien, algunos pobladores de Tañarandy no están de acuerdo con la modificación de la rutina de la procesión, otros optaron por apoyar la iniciativa que pretende recuperar el sentido espiritual de la peregrinación. Esta nueva propuesta se desarrolla de manera experimental según los organizadores.

Los comerciantes se apostaron en las calles de la compañía desde tempranas horas del viernes, buscando vender pañuelos, sillas y recuerdos a la multitud que se llega hasta San Ignacio para presenciar esta actividad que también representa una oportunidad económica para muchos.

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Foto: Fernando Calistro.

Otra peculiaridad de esta nueva edición es que los cuadros vivientes, que convocaban a miles de personas debido a su espectacularidad, se presentaron en el edificio del Molino, en el centro de San Ignacio y no dentro del predio de la Barraca. Esta medida también busca que la peregrinación sea más íntima y espiritual.

Para no dejar de lado las representaciones artísticas, al costado del altar de maíz, un grupo de mujeres vistió con túnicas y con velas en las manos representó a la religiosidad popular.

Tañarandy es una compañía con una población de unas 2 mil personas. Está situada a 1 kilómetro del centro urbano de San Ignacio, departamento de Misiones, a unos 225 kilómetros de Asunción. Se accede por Ruta 1 y el desvío se encuentra en la entrada de la ciudad misionera.

Esta festividad ganó protagonismo cuando en el año 1992, el artista local Koki Ruiz, decidió combinar la religiosidad con el arte. Miles de personas se llegan cada año, incluso de otros países para participar del encuentro, donde la imagen de La Dolorosa revive la espiritualidad de San Ignacio.

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