Endeudada y mostrando su grave crisis a la luz del día, basura, baches, caos en el tránsito y raudales sin remedio; la capital del país requiere de manera urgente cambiar su modelo de gestión. Esto no será posible mientras la clase política que tiene secuestrada a Asunción no prioriza las soluciones para los problemas ciudadanos por encima de los intereses particulares.
Alguna vez fue conocida como Madre de Ciudades cuando de aquí partieron expediciones para fundar Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe, Santa Cruz de la Sierra y otras. Llegó a ser el centro de una Provincia, y casi 500 años después es, quizás, la capital más degradada de la región. Además de la bancarrota, Asunción está cercada por la desidia y la falta de gestión. Como si esto no fuera poco, este año debe enfrentar elecciones para elegir nuevos administradores. Los asuncenos verán caras sonrientes y escucharán promesas de políticos que aseguran conocer la receta para resolver los problemas.
Precisamente, ahí radica uno de los problemas que tiene la capital, no es solamente la falta de recursos o de transparencia, que ciertamente son claves en la situación que enfrenta la ciudad. El Municipio, la administración debe abrirse, por un lado, a la participación ciudadana, que es fundamentalmente la razón de la existencia de un Municipio, su población y el compromiso de darle a la misma mejor calidad de vida. También debe abrirse a aquellos que, habiendo estudiado el tema, podrían aportar a las soluciones.
Última Hora habló con varios de los expertos, quienes, en una serie de reportajes, compartieron su visión para sacar a Asunción de la crisis. En limpio queda que falta modernizarse, que el modelo de gestión municipal necesita una urgente reforma y que debe enfocarse en los intereses ciudadanos.
El arquitecto Gonzalo Garay, uno de los que coordinaron el Plan Maestro de la Franja Costera, en 1993, sostiene que Asunción está “superplanificada”, pero le falta gestión porque hay una diferencia, explica, entre planificación urbana y gestión urbana. Y señala que la solución para rescatar Asunción reside en un cambio estructural: “La obra prioritaria para Asunción no se hace con ladrillo ni con cemento. La obra prioritaria es la modernización y reforma de la administración”. Y agrega que con este proceso se puede garantizar que el crecimiento de la ciudad responda a las necesidades de la ciudadanía.
Como dice el arquitecto Garay, la capital está superplanificada y, de hecho, cuenta con un Plan Regular. Al respecto, el concejal Pablo Callizo asegura que este Plan Regulador ha sufrido “alrededor de 200 cambios desde el año 94 (...), sin un criterio técnico”, y respondiendo a “intereses particulares”. Enfatiza que desde el año 94 no hay una actualización general de la ordenanza y la ciudad cambió mucho de lo que era hace 30 años. Reclama que se fueron dando modificaciones o mutaciones de la ordenanza, “sin un criterio técnico, sin un razonamiento urbanístico, (...), muchas zonas de la ciudad fueron modificándose con base en las inversiones privadas que se hacían, muchas violando el plan regulador o modificando al antojo del privado”.
Un aspecto que no puede estar ausente en esta conversación es el del caos del tráfico. El ingeniero Luis Pereira, ingeniero con décadas de trayectoria, señala que nuestra capital padece una crisis de movilidad y describe el día a día de los asuncenos y de quienes circulan por Asunción, diciendo que el congestionamiento vial dejó de ser un fenómeno limitado a horas pico para transformarse en una constante diaria que resulta un sufrimiento interminable para el ciudadano.
“El problema principal que tiene Asunción en cuanto al tránsito es la falta de espacio vial. Nos encontramos con un atraso tremendo en cuanto al transporte público masivo de pasajeros, lo que hace que hoy en día la gente pueda atender a la demanda de viajes mayormente y casi exclusivamente con el transporte privado, (...) lo que hace que nuestras calles se saturen”.
Asunción necesita un plan de acción y mejores administradores que sepan cómo gestionar los problemas, pero por sobre todo debemos entender este ejemplo que nos da cuando nos muestra que la corrupción y la impunidad empobrecen la calidad de vida del ciudadano.