Política

“Me llama la atención que otros países no hayan hecho lo mismo con Venezuela”

El ex ministro se declara sorprendido porque los demás países del Grupo de Lima y el Mercosur no adoptaron igual decisión que Paraguay, de romper relaciones diplomáticas con la República Bolivariana.

Susana OviedoPor Susana Oviedo

¿Qué quedaba por hacer?, plantea el profesor, doctor en Derecho, ex canciller, convencional constituyente, y miembro de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, como respuesta a la pregunta de si es correcta la posición, hasta ahora solitaria, adoptada por el Paraguay de romper relaciones diplomáticas con la República de Venezuela, cerrar la Embajada en Caracas, y desconocer la legitimidad del nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro, que inició el jueves.

El doctor José Antonio Moreno Ruffinelli no oculta su sorpresa por la actitud de los demás países de la región que, a criterio suyo, no pasaron de la fase declarativa. Esperaba que pasaran a la acción acompañando la postura del Gobierno paraguayo. Más aún, dice, porque se agotaron los esfuerzos de la mediación, el diálogo y otros con respecto a la crisis venezolana provocada por el gobierno de Maduro.

–¿Cuál es su reflexión sobre la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela y el no reconocimiento por parte de Paraguay del nuevo mandato del gobierno de Nicolás Maduro?

–Creo que es una decisión acertada y me llama la atención que los otros países de la región no hayan hecho lo mismo. El presidente Mauricio Macri realiza declaraciones llamando dictador a Maduro, pero no tomó ninguna postura más fuerte contra el Gobierno de este. Creo que en algún momento van a tener que tomar una decisión parecida, porque no hay otra salida. Lo más grave es que Nicaragua está siguiendo el mismo camino que Venezuela.

–¿Entonces cree que otros países podrían anunciar el rompimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela?

–La verdad, tengo mis dudas al respecto. Al principio pensé que habría una relación más solidaria de los otros países en el sentido de seguir la postura paraguaya. El hecho de que se limiten a grandes declaraciones, no ayuda. Ya estamos en una situación en que los hechos son los que marcan la cancha. Si se sigue solo con las declaraciones, Maduro va a seguir haciendo de las suyas y no le va a importar mucho lo que nosotros digamos.

–Hay sectores, como el Frente Guasu y otros, que defienden la autodeterminación de los pueblos y la legitimidad del electo gobierno de Nicolás Maduro…

–El contexto pesa, así como todos los esfuerzos realizados desde distintos frentes para reencausar a Venezuela por la senda democrática, pero la respuesta por parte del régimen siempre ha sido negativa y cada vez más dura. El régimen sobrevive por la ayuda que está recibiendo de China, Rusia e Irán, y ahora Turquía. Son los que le están dando un apoyo político. Son países que piensan diametralmente diferente a lo que pensamos en los nuestros.

Si los poderes del Estado no funcionan en Venezuela, hasta huelga dar una definición del régimen ante el cual estamos. Allí, la voluntad de un grupo ignora la voluntad del pueblo que ha elegido una Asamblea soberana, democrática, en comicios incuestionables, cuyos resultados fueron aceptados al principio. Después Maduro y sus leales se dieron cuenta de que no iban a poder manejar el Gobierno, y decidieron cortar todo poder a la Asamblea Nacional. La asfixiaron dejándola prácticamente sin funciones, sin presupuesto.

–¿Qué más se podría haber intentado al no arrojar resultados el diálogo y la mediación?

–No hay muchas vías. Salvo que se produzca una implosión, es decir, que desde adentro salga la solución por parte de algún movimiento. Que la oposición se fortalezca y se una. No sabemos siquiera qué ocurrirá ahora con el Parlamento (Asamblea Nacional). Hay que seguir muy de cerca todos los acontecimientos. El problema migratorio también puede generar un grave problema para la región, porque podría crecer.

Es un problema serio que a países como Colombia, Brasil y Perú se les plantea de manera más aguda.

Hubo varios intentos de resolver el problema de Venezuela, pero internamente la cuestión se fue agravando, porque al conflicto político se sumaron problemas sociales y económicos muy delicados. Una inflación incontenible, desabastecimiento y la crisis migratoria que es una realidad que no puede esconderse.

El Grupo de Lima, integrado por 14 países, y que es de consulta y concertación, goza de legitimidad. Se creó el año pasado para dar seguimiento y buscar una salida pacífica a la crisis en Venezuela.

Tiene una posición muy firme en no reconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro. Y ante esto, al no responder este de la manera esperada a todo cuanto se le fue planteando, quedan pocas opciones. La militar, hay que obviarla, es inviable, corresponde al pasado. Entonces las alternativas son económicas y políticas.

–¿Cómo activar la Carta Democrática de la OEA?

–Bueno, en esa Carta Democrática se estableció como condición que los Gobiernos de América tienen que promover y defender la democracia dentro de la Organización. Allí nos encontramos con el otro principio que es el de la no intervención en los asuntos internos de un Estado.

–¿Entonces qué prevalece?

–Bueno, cuando ocurre una situación como la que estamos analizando, debe recurrirse al peso de los principios. Es decir, en determinado momento hay que determinar cuál adquiere mayor relevancia. Entonces, ante la decisión colectiva de los países de la región de tomar la defensa de la democracia como el tema más importante, el otro principio cede.

A Maduro se le hizo saber que el Grupo de Lima le pedía que no asuma, que se considera ilegítimo el nuevo periodo presidencial del régimen, y que se ratificaba el pleno respaldo y reconocimiento a la Asamblea Nacional, elegida legítimamente el 6 de diciembre de 2015, como órgano constitucional democráticamente electo en Venezuela. Además, que se adoptarían posiciones diplomáticas más duras. Él ignoró todo esto. Llegó el día de la asunción del nuevo mandato de Gobierno, el jueves pasado, y ¿qué quedaba por hacer? Para mí, lo más coherente es lo que hizo Paraguay: romper relaciones diplomáticas con Venezuela.

–¿Habrá que esperar la reacción por parte de Maduro hacia el Paraguay, por ejemplo, con relación a la deuda que arrastra el país con Pdvsa?

–A lo mejor intenta. Pero no tiene medios para hacerlo, porque ellos mismos eligieron la vía del arbitraje y llevar ese tema a arbitraje internacional ante la Cámara de Comercio Internacional en París, que reúne todos los caracteres de seguridad para que ambos países tengamos la certeza de que lo que se resuelva allí se ajustará a derecho. Ellos no pueden decir ahora nos retiramos del arbitraje y adoptaremos otro tipo de medidas. La litis ya está trabada y hay que esperar lo que resuelva ese tribunal.

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