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Matanza en escuela reabre debate sobre ley de armas de Bolsonaro

La matanza en una escuela de Brasil reabrió el debate sobre la polémica liberación de porte de armas que el Gobierno de Jair Bolsonaro impulsó con la excusa de la autodefensa.

Las armas de fuego fueron la bandera de campaña del capitán de la reserva del Ejército, Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, durante las elecciones.

Pero las mismas armas fueron las que el miércoles acabaron con la vida de ocho jóvenes de una escuela de la ciudad de Suzano, próxima a Sao Paulo.

Dos ex alumnos de la institución ingresaron y dispararon contra funcionarios y estudiantes que estaban en un recreo. El resultado fue ocho jóvenes muertos, varios heridos y uno de los atacantes que asesinó a su compañero y luego se quitó la vida.

Hasta el momento, se desconoce la causa que llevó a estos jóvenes a cometer semejante hecho, pero sí se sabe que antes habían acabado con la vida del tío de uno de ellos.

Bolsonaro lamentó la tragedia, la calificó como "monstruosidad y cobardía sin tamaño" y transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas, sin hacer ninguna alusión a sus propuestas de armar a los ciudadanos para que puedan defenderse de una violencia que cada año causa en el país unas 60.000 muertes.

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Sin embargo, sí lo hicieron algunos parlamentarios de la base que respalda al Gobierno, muchos integrados en la llamada "bancada de la bala", un grupo suprapartidario que defiende los intereses de los fabricantes de armas y apoya la promoción de la "autodefensa".

Uno de ellos es el senador Sergio Olimpio, jefe del grupo del oficialista Partido Social Liberal (PSL) en la Cámara Alta, quien dijo que, si hubiera habido "profesores o funcionarios" armados en la escuela, la tragedia podría haber sido evitada.

"Si hubiera un ciudadano con un arma regular en la escuela, algún profesor, empleado, un policía trabajando allá, se habría minimizado la tragedia", declaró Olimpio, que es mayor de la Policía Militar.

También instó a los parlamentarios a "no permitir que alguien se valga de esta tragedia para decir que el desarme es la solución", lo que levantó ronchas en la minoritaria oposición, pero también en la amplia y variopinta base oficialista, formada por partidos de centro y derecha.

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La declaración más contundente la dio el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido Demócratas (DEM), que apoya al Gobierno, sobre todo en su línea económica liberal, aunque toma cierta distancia en otros asuntos, como el combate a la violencia.

"Espero que algunos no defiendan que, si los profesores estaban armados, se habría resuelto el problema", declaró Maia sin citar al mayor Olimpio, y agregó que es necesario "entender que el monopolio de la seguridad pública es del Estado y no una responsabilidad del ciudadano".

Maia fue más allá y criticó a quienes, como la "bancada de la bala", proponen que se permita el porte de armas a los ciudadanos. "Ahí pasamos a una propuesta de barbarie que no debe avanzar en Brasil", sostuvo el presidente de la Cámara Baja.

Sin embargo, el propio mayor Olimpio anunció que en las próximas semanas será conformado otro frente suprapartidario, volcado a promover una enmienda constitucional que legalice el porte de armas, la cual reforzaría un decreto firmado por Bolsonaro el pasado enero, que flexibilizó las normas para la compra de armamento.

Según Olimpio, ese frente estará constituido por unos 300 parlamentarios y trabajará "por la posesión y el porte de armas, que es lo que la población dijo que quiere", cuando eligió a Bolsonaro en los comicios del año pasado.

Si bien el presidente mantuvo silencio sobre ese asunto, uno de sus hijos, el influyente diputado Eduardo Bolsonaro, tomó la palabra y afirmó que el problema no son las armas, sino las personas.

"Las armas no sirven solamente para matar. También sirven para defenderse" y pueden "hacer tanto mal como un automóvil", declaró el parlamentario, que también es miembro de la Policía Federal.

"Quienes matan son las personas, no las armas. Y para eso se puede usar una pistola, pero también una piedra o un cuchillo", dijo el diputado, en aparente alusión al atentado que sufrió su padre en septiembre pasado, en plena campaña electoral, cuando fue atacado con un puñal por un hombre que le causó gravísimas heridas.

Fuente: EFE

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