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Más de 250 puertos clandestinos se ocultan en bosques de Itaipú

La franja de 1.524 kilómetros de la represa binacional es utilizada para el tráfico de drogas, armas y cigarrillos. Militares de la Armada y propiedades de agroproductores están involucrados.

Entre las ciudades de Hernandarias y Salto del Guairá, en el lado paraguayo, y Foz de Iguazú y Guaira, en el lado brasileño, en tierras de la hidroeléctrica binacional Itaipú, hay por lo menos 261 puertos clandestinos dedicados al tráfico ilícito entre ambos países, según pudo determinar esta investigación.

Drogas, armas, electrónicos, rollos de madera y cigarrillos que fabrica la empresa Tabesa, propiedad del ex presidente Horacio Cartes, cruzan el río Paraná desde tierras de Itaipú, como lo demostró recientemente el trabajo de la Unidad Interinstitucional para Combate al Contrabando (UIC) del Poder Ejecutivo, liderada por Emilio Fúster, y de fiscales de la zona como Manuel Rojas y Diosnel Giménez.

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La investigación de ÚH identificó un total de 170 puertos clandestinos en el lado paraguayo y 91 en el lado brasileño. Un guardaparque antiguo de la binacional, hoy jubilado, asegura que hay más de 370.

El ingreso para invadir a Itaipú y montar estos puntos delictivos se realiza desde los sojales de poderosos agroempresarios, la mayoría de origen brasileño, como el caso del ex presidente de la Sociedad Rural Brasileña (SRB) de 1984 a 1990, Flavio Pascoa Teles de Menezes, o el descubierto in fraganti montando uno Doacir Bianchet.

El trabajo de investigación de ÚH, con el apoyo de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación del ICFJ en alianza con Connectas, corroboró que la franja de Itaipú es invadida desde sojales de productores, la mayoría brasileños, para montar puertos de contrabando y narcotráfico entre Paraguay y Brasil, con la complicidad de militares de la Armada Nacional, responsables de cuidar la frontera.

Los Narco Sojales de Itaipú II

PUERTO TIGRE. En el monitoreo satelital se ven decenas de lanchas modernas o embarcaciones enormes cargadas con varios camiones encima, saliendo del territorio paraguayo rumbo a Brasil.

En diciembre del año pasado, un operativo fiscal policial encabezado por la UIC con apoyo de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) halló dos puertos clandestinos en tierras de Itaipú que lindan con la propiedad del empresario brasileño Flavio Pascoa Teles de Menezes.

La investigación de ÚH utilizó fuentes del Servicio Nacional de Catastro (SNC) y la Dirección General de los Registros Públicos (DGRP), para determinar que el empresario brasileño y su familia son los propietarios de estas tierras de más de 2.300 hectáreas.

COMPLICIDAD. El operativo que investigó y posteriormente allanó siete puertos clandestinos en la zona de Salto del Guairá identificó que había efectivos de la Marina paraguaya, armados, vestidos de civil, trabajando para los contrabandistas, y en el caso de Puerto Tigre, el punto delictivo estaba a 100 metros del puesto de control de la Armada Nacional.

“Todo esto ocurre ante el puesto de la Armada en horario nocturno”, expresa el informe de la UIC.

El titular de la Senad, Arnaldo Giuzzio, también habló de la complicidad de otras instituciones, detallando que dichos puertos son utilizados para el tráfico de drogas y armas. “Todo el mundo sabe, Aduanas sabe, la Policía sabe, nuestra gente sabe”, expresó tras el operativo.

En total fueron detenidas 18 personas, incautadas 30 lanchas de gran porte con motores fuera de borda, 10 camiones de gran porte y 9 vehículos, además de 5 millones de cajetillas de cigarrillos dentro, más productos electrónicos.

PUERTO INDIO. Una de las zonas donde más invaden la franja de protección de Itaipú para puertos clandestinos es Puerto Indio, zona ubicada entre los distritos de San Alberto y Mbaracayú.

Al lado de la Reserva Limoy de Itaipú, una de las más grandes de la binacional, se encuentra uno de estos puertos clandestinos.

Los camiones ingresan a la franja de Itaipú desde un cultivo de soja cuya propietaria, según figura en el Servicio Nacional de Catastro (SNC), es Marli de Lima de Bueno.

Otro puerto cercano sobre la franja de protección en la zona de Puerto Indio ingresa desde la propiedad de Ana Roa de Páez, quien además invade con cultivos mecanizados la franja de Itaipú.

La zona cuenta con un único y precario “puesto de control” de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA).

La aduana paraguaya está en territorio brasileño, en el puerto Santa Helena, y según datos de la DNA, recaudó el año pasado 80,4% menos que en el 2008 y 63,99% menos en relación al 2012.

TODA LA FRANJA. El monitoreo y recorrido realizado constata que toda la franja de Itaipú esconde puertos clandestinos. “¿El de contrabando?”, preguntaban los trabajadores de los sojales cuando el equipo de ÚH consultaba.

En informes de Itaipú también encontramos casos como el del ciudadano brasileño Doacir Bianchet, denunciado en el año 2010 por invadir la franja de la binacional para montar un puerto clandestino, ya que se lo descubrió construyendo una balsa de hierro de 7,5 metros por 29 metros. Bianchet también está ligado a un caso de adquisición irregular de tierras públicas en el Chaco.

Otro caso habla de una ocupación de la señora Roseli Moraez Da Silva donde un operativo de la Senad actuó. “Incautaron marihuana y un montón de armas de fuego, con lo que podemos deducir la peligrosidad y abandono de la zona”, reza el informe.

El ex fiscal adjunto de Alto Paraná y ex diputado Éber Ovelar también cuenta el caso de Lorenzo Acuña, capturado in fraganti con tres camiones, pero Aduanas dictaminó que no era contrabando y recomendó devolver los productos. Detalló que el caso llegó hasta la Corte Suprema y allí durmió hasta su prescripción.

RESPUESTA DE Itaipú. Los abogados de la Itaipú Binacional Hugo Enrique Cañiza y Óscar Bogado reconocieron que la presencia de los puertos clandestinos en la poligonal envolvente es un flagelo que les persigue. “Uno de los problemas eternos de Itaipú son los puertos clandestinos donde se hace todo tipo de contrabando”, señaló Bogado.

Indicaron que se realizaron reuniones con el Departamento de Bosques y Asuntos Ambientales (Deboa) de la Policía para que forme parte de los controles en las áreas de reserva, pero todo eso se tiene que movilizar a través de convenios específicos y anexos.

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