Política

Marzo Paraguayo: Participación ciudadana, el camino del cambio

Proteger la democracia y evitar el retorno del autoritarismo fueron las dos consignas de la gran movilización ciudadana que en 1999 logró derrocar al presidente del Paraguay, Raúl Cubas Grau. 20 años después, algunos de los líderes de esos días de euforia y dolor defienden aquella lucha y lamentan que los siguientes gobiernos no hayan impulsado el anhelado nuevo amanecer de la Patria. Insisten en que solo la participación ciudadana generará los cambios que el país requiere.

La molestia ciudadana “comenzó con el Decreto 117, según el cual el presidente Raúl Cubas indultaba al general Lino César Oviedo, haciendo oídos sordos a la resolución de la Corte Suprema de Justicia. Los dirigentes juveniles de los partidos tradicionales –Fernando Camacho (PEN), Humberto Blasco (PLRA), Adrián Castillo (ANR), Enrique Sánchez y Joaquina Romero (independientes)– decidieron unirse en la agrupación Jóvenes por la Democracia, para protestar contra esta situación que atentaba contra el estado de derecho. “Como veíamos las instituciones democráticas amenazadas en los primeros meses del 99 decidimos salir a la calle”, recuerda Enrique Sánchez, quien actualmente es miembro del consejo ejecutivo de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF).

La muerte del vicepresidente Luis María Argaña desencadenó la gran movilización ciudadana, a la que se unió el Movimiento de Resistencia Ciudadana, con universitarios y dirigentes sociales, como Mercedes Canese, entre otras personas que sentían que tenían que estar y protestar.

Fernando Camacho, actual presidente del Partido Encuentro Nacional, destaca que la legitimidad del reclamo fue la gran convocante a las plazas del Cabildo. “Lo novedoso de este movimiento fue que aprendimos a trabajar con personas de diversos sectores, más allá de cualquier bandería política”, resalta.

Frente al Congreso, los jóvenes mantuvieron seis días de vigilia pacífica constantemente interrumpida por los ataques de partidarios del oviedismo, que dejó un saldo negativo para la Patria: siete jóvenes vidas arrebatadas por las balas. “No hay ninguna causa que justifique la muerte de las personas. No hay consuelo para una madre, para una esposa de perder a un ser querido. Ojalá se hubiese conseguido el mismo resultado sin ninguna muerte”, dice Joaquina Romero, quien actualmente reside en España, donde se dedica al rubro de la gastronomía.

Tras la renuncia de Cubas Grau, los manifestantes dejaron atrás las plazas, nuevas personas tomaron el gobierno y la rutina volvió lentamente. “La esperanza y la expectativa después del Marzo Paraguayo eran muy altas y lo que después ocurrió: la vuelta de los hechos de corrupción, la vuelta de las negociaciones espurias generó un desánimo muy grande”, recuerda Fernando Camacho, aunque resalta que “valió la pena” porque se evitó un mal mayor.

Los integrantes de Jóvenes por la Democracia volvieron a sus bases partidarias y la agrupación se disolvió, aunque Enrique Sánchez intentó mantener el nombre con la creación de una fundación que promovía el liderazgo y ayudaba a las familias de las 400 víctimas.

Hoy solo quedan los lazos de amistad. “Ocasionalmente nos encontramos, pero no de forma sistemática ni organizada. Es un cariño entrañable, esa solidaridad de haber luchado juntos sobrepasa cualquier situación pasajera. Nos reconocemos como amigos, ya que los vínculos son muy sólidos, debido a que vivimos momentos muy fuertes: murió gente asesinada. El Marzo Paraguayo es la gesta civil más importante de nuestra historia”, resalta Fernando Camacho.

“Somos un poco ingratos porque pasamos momentos increíbles, ya que nos cuidábamos, nos controlábamos, pero la vida tiene sus vueltas y cada uno transita su camino, aunque no me voy a resignar a que en algún momento podamos volver a juntarnos”, apunta Sánchez.

Los protagonistas juveniles de esta gesta cívica coinciden en la reflexión retrospectiva: “Lastimosamente” Paraguay no tuvo un gobierno eficiente que tome la posta y faltó que la ciudadanía siga presionando por otras reivindicaciones. “Ojalá hubiesen estado otros hombres en los sitios que determinaba la Constitución para conformar el nuevo gobierno, así hubiésemos tenido mejor suerte”, destaca Joaquina Romero.

Para Mercedes Canese, ex integrante del Movimiento Resistencia Ciudadana, la falta de organización llevó a que haya poco control del gobierno. “Los sectores sociales no lograron articular con los políticos para lograr las reivindicaciones de la gente que estuvo en la plaza (campesinos, universitarios y trabajadores) y tenían sus propios reclamos”.

La democracia necesita participación para que el sistema político vigente se transforme. “Produce desánimo ver que los cambios no llegan, pero te das cuenta de que lo más importante para que el país cambie es que mucha gente se involucre en la política”, resalta Camacho.

Canese puntualiza que los dirigentes sociales y universitarios tienen que participar en los partidos para generar la transformación. “Se critica a los estudiantes que tienen actividad partidaria, pero ¿desde dónde se va a cambiar la realidad, si no desde el Estado y a través de la gestión de los partidos políticos”.

Produce desánimo ver que los cambios no llegan, pero la gente se tiene que involucrar en la política. Fernando Camacho, Encuentro Nacional.

Con otros hombres en los sitios que establecía la Constitución para formar el gobierno hubiésemos tenido mejor suerte. Joaquina Romero, independiente.

Un grupo de jóvenes lograron cambiar un gobierno en la gesta cívica más importante del Paraguay. Enrique Sánchez, independiente.

Los sectores sociales tienen que participar en las actividades partidarias para cambiar la realidad. Mercedes Canese, Frente Guasu.

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