Política

Marzo Paraguayo: Los campesinos le dieron fuerza a la gesta ciudadana

20 años después, en otra plaza, sin policías golpeando ni tirando gases lacrimógenos, Teodolina Villalba desgrana sus recuerdos del marzo de 1999.

El martes 23 de marzo, unos 30.000 campesinos llegaban a Asunción casi en el mismo momento en que el vicepresidente Luis María Argaña caía asesinado. El país se sumió en un estado de conmoción.

Convocada por la Federación Nacional Campesina (FCN) y la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC) llegaba aquel marzo con el reclamo de condonación de las deudas con los bancos del Estado. Era el día de la 6ª Marcha Campesina

Teodolina Villalba, secretaria general de la Federación Nacional Campesina (FNC), fue una entre los miles de campesinos que en aquellas jornadas en la plaza defendieron la democracia. Tenía 22 años, vivía en San Pedro, en el distrito de Yrybucuá, estaba casada y tenía un hijo. “Yo no era dirigente, vine como pequeña productora, con mi familia”.

Señala que los campesinos venían dispuestos a resistir para conseguir la condonación, pero cuando llegaron a Asunción ocurrió el asesinato del vicepresidente. “Mucha gente quería que volviéramos a nuestras casas, porque mataron al vicepresidente y nadie nos iba a hacer caso a nosotros, pero decidimos quedarnos porque es muy difícil para los campesinos llegar hasta la capital”, explica.

Las negociaciones

Cuando el contingente campesino llegó a la zona de las plazas del Congreso, ya había comenzado la represión a los manifestantes en los alrededores del Palacio de Gobierno. En ese escenario hubo confusión en el momento en que la policía persiguió a los manifestantes que corrieron hacia las plazas, donde se encontraron con una barrera formada por campesinos, que les impidió entrar. Los dirigentes explicaron después que reaccionaron para no dejar entrar a personas extrañas, por temor a ser manipulados por intereses políticos ajenos a la marcha. Lo cierto es que esa noche hubo negociaciones y al final los campesinos decidieron apoyar la resistencia ciudadana para exigir el juicio político al presidente Raúl Cubas. Los parlamentarios opositores por su parte prometieron aprobar rápidamente la ley de condonación de deudas. La condonación alcanzó aquella vez a 130.000 campesinos, informa Teodolina.

La dirigente guarda también recuerdos menos gratos, “Hetá ha’u gas…”, dice sobre la violencia de la policía que disparaba balas y gases lacrimógenos. “Vi toda la violencia que hubo, apenas podíamos dormir, toda la hora nos empujaba la policía, nos mudábamos de lugar de plaza en plaza, y frente al Parlamento nos mantuvimos, pero también estaban los oviedistas en la plaza, y cuando nos atacaban los oviedistas, la Policía también aprovechaba y nos atacaba a nosotros. Mucha gente nos apoyó para que pudiéramos sostenernos, porque la verdad es que no vinimos preparados para quedarnos tanto tiempo”.

El símbolo

Las jornadas del Marzo Paraguayo legaron para los campesinos un símbolo. “Otra cosa que ganamos de esa época es nuestro símbolo de lucha: ñande bandera yva”. Teodolina explica que en esa época traían sus banderas atadas a esos palos de madera; y cuando comenzó la represión los muchachos se defendieron con esos palos. “Desde entonces ya no trajimos atada la bandera, sino solo el yvyra, como símbolo de que el campesino puede defenderse si hay una agresión”.

Se dice que 20 años no es nada, pero para los procesos sociales sí lo son. Reconoce la dirigente que al final del Marzo Paraguayo lograron la condonación, pero faltó una política de Estado para que los agricultores no tuvieran que volver a la misma situación. “Ahora, 20 años después estamos todos endeudados, y es peor porque mayoritariamente es deuda con los bancos privados. Y todo esto es porque no hay orientación política a través del Estado”.

Pese a todo, la dirigente de la FNC menciona que también se pueden celebrar algunas conquistas, como los asentamientos florecientes, que no son producto de las políticas de Estado, sino de la lucha de las organizaciones. “Tenemos asentamientos donde hay escuela, puesto de salud, energía eléctrica, donde hay mínimamente desarrollo. Y lugares donde todavía ves a los jóvenes a la tardecita, que salen a jugar porque hay como sostenerse. Mientras que hay tantos lugares en nuestro país donde los jóvenes tienen que migrar por buscar mejores posibilidades”.

Pese a lo negativo que se acumuló en los últimos 20 años, queda el recuerdo de aquella semana de 1999, cuando los campesinos regresaron victoriosos a sus casas, y el Paraguay parecía levantarse de sus cenizas.

“Esta no es a democracia que nosotros soñamos”

La dirigente Dora Flecha también recuerda aquellos días vividos en la plaza. Ella llegó con sus compañeros desde Caaguazú.

“A mí se me quedó grabado. Hasta hoy recuerdo perfectamente el momento en que nuestro compañero Cristóbal Espínola fue herido por las balas asesinas”, comienza diciendo.

Dora señala que estaban juntos en un grupo grande que había llegado desde Caaguazú. “Estábamos ahí, saltando, gritando, y ahí fue que él recibió una herida de bala. Se cayó entre nosotros, y cuando revisamos tenía apenas una herida en los labios, no sabíamos qué le pasó, pero después ya no se movía. Le revisamos y la bala se le quedó en la nuca”, apunta.

El campesino Cristóbal Espínola fue llevado a Emergencias y de ahí fue trasladado al Hospital Nacional donde falleció.

Él había llegado a Asunción junto con su esposa y sus dos hijos. Solo tenía 32 años, aquel marzo cuando vino con sus compañeros a participar de la Marcha Campesina. Hoy, un asentamiento lleva su nombre, el asentamiento de donde él vino, en Caaguazú, distrito Campo 9 J. Eulogio Estigarribia.

Para Dora Flecha, muchas cosas no mejoraron. “Si vamos a revisar todo el proceso de lo que es la democracia creo que lo único que podemos rescatar es que podemos movilizarnos, que podemos hablar, pero después, todas las cuestiones sociales siguen igual y en algunos casos empeoraron”.

Para la dirigente uno de los temas más negativos es la situación de las mujeres, “hay mucha violencia y eso es consecuencia de una injusticia social que repercute en las mujeres”.

Esta no es la democracia que se soñó, afirma. “La democracia es salud, educación, es trabajo, es tierra, que hoy en día no tenemos en nuestro país”.

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