Correo Semanal

María de la Paz

 

Mario Rubén Álvarez

Las bombas atómicas arrojadas por los norteamericanos en Hiroshima y Nagasaki –Japón–, en los primeros días de agosto de 1945, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial, cayeron encima de los habitantes de aquellas ciudades, pero hirieron profundamente el alma de toda la humanidad.

De aquella evidencia cumbre de que el hombre es un lobo para su semejante –homo homini lupus, adagio latino universalizado por el filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679)–, por contraste, reverdeció con fuerza la idea de la necesidad de construir una paz duradera y sustentable en el mundo.

El creador de la guarania, José Asunción Flores –cuyo aniversario de nacimiento se recordará el próximo martes 27–, apenas escuchó la idea que empezaba a circular, adhirió a esa noble causa. Por eso, cuando en 1950 le invitaron a formar parte del Consejo Mundial de la Paz que cobró vida en Estocolmo –Suecia–, no dudó en viajar a su asamblea inaugural.

Desde entonces, en su mente primero y en el pentagrama después, fue urdiendo nota a nota el poema sinfónico pacifista “Lo concibió como la contribución del Paraguay a la causa de la paz mundial. Eligió un nombre de mujer de pueblo para nombrar a la paloma”, comenta Antonio Pecci, biógrafo de Flores.

Durante casi una década, el chacariteño exiliado en Buenos Aires trabajó en lo que quería que fuera una obra de alto vuelo. Le dotó de un argumento narrado musicalmente.

“El maestro decía que la paloma emprende vuelo desde Paraguay rumbo a Hiroshima y Nagasaki, pero que, en algún momento de la travesía, fatigada, cae al mar. Es rescatada por pobladores de una isla que entibian su cuerpo con canciones y puede volver a volar hasta llegar al Japón, llevando en su pico el laurel que significa paz y esperanza para los seres humanos”, precisa Pecci.

Cuando la melodía –que dura 15 minutos y 25 segundos–, estuvo completa, fue que el maestro recurrió a la sapiencia poética de Elvio Romero. Una gran música requería también una gran poesía.

“Fue concebida en términos de horas en la plaza Congreso”, decía el poeta, según se lee en el libro-álbum Elvio Romero, poeta paraguayo (con textos de Ariel Romero, hijo del escritor; Asunción, Editorial Servilibro, 2016, p. 105) del que se transcribe aquí la letra original con sus indicaciones musicales. El poema tuvo que haber sido de 1960.

“La obra fue estrenada en el Teatro El Círculo de Rosario (Argentina) en mayo de 1961, con motivo de la independencia del Paraguay. En 1967, la graban y la estrenan en Moscú la Orquesta y Coro Unidos de la Radio y Televisión Soviéticas. A su regreso a Buenos Aires, ayudado por amigos de allí, reproduce en discos la matriz que traía de Rusia junto a poemas de Elvio Romero. El disco circuló clandestinamente durante la dictadura en Paraguay”, termina de relatar Antonio Pecci.


Un poema sinfónico de José Asunción Flores. Mañana inicia la semana de la guarania que recuerda su nacimiento.

Memoria viva

María de la Paz
(fragmento)
María de la Paz,
tu risa, tu andar
despierta el fulgor
de un amanecer.

El hombre al cantar
de tu corazón
se llena de luz,
María de la Paz.
Y el hombre al latir
de su caminar
clama por tu amor,
María de la Paz.
El pueblo por ti
sueña descansar,
vuelve a renacer,
María de la Paz.
Segunda parte
Paloma que extiendes
las alas al futuro,
paloma,
rocío, rocío del alba,
del alba, paloma,
plumaje de sueño
mecido al viento,
paloma,
claridad del aire
que da alegría,
paloma.

Cantares susurra
la aurora, paloma,
cantares marchando
al futuro, paloma,
paloma.

Paloma que extiendes
las alas al futuro,
paloma,
paloma del alba,
paloma que extiendes
las alas al futuro,
paloma que extiendes
las alas al futuro, paloma,
del alba marchando al futuro.

Plumaje de sueño
mecida al viento,
paloma,
paloma del alba.

Miradla cruzar,
paloma triunfal,
pasando veloz
con su claridad.

Miradla cruzar,
paloma triunfal,
pasando veloz
con su claridad.

Barítonos y tenores:

Esperanza en flor que la tierra ve
levantarse al sol, María de la Paz.

Coro:

¡Quién pudiera oír el albo esplendor
que da tu reír, María de la Paz!

No hay pueblo que deje de oírte
cantando, paloma!

No hay nadie que olvide
besarte las alas, paloma,
paloma que extiendes
el ala al futuro,
paloma,
rocío caído del alba,
rodando,
rocío caído del alba,
rocío del alba,
sol del alba, luz.

Letra: Elvio Romero
Música: José Asunción Flores


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