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María Cristiane, una pequeña gran sobreviviente del Covid-19

 REFLEXIÓN. El esposo de embarazada que falleció, lamenta que en ese tiempo no había vacunas. FUERTE. Bebé luchó unos 75 días por su vida en UTI, tras la muerte de su madre por coronavirus.

Julio Ibarrola y Michelle Zarza estaban transitando su primer año de casados y esperando con ilusión a María Cristiane cuando cerca de la Navidad del 2020 y a poco de llegar a los seis meses de gestación, Michelle dio positivo al Covid-19. La mujer resistió hasta la cesárea que le fue practicada de urgencia y unas horas después, el domingo 3 de enero, a las 10:00, partió. Tenía 37 años.

María Cristiane llegó al mundo a las 27 semanas con 776 gramos y no le dio tregua ni un solo día a las adversidades, pero igual creció fuerte. Y pudo salir del Hospital San Pablo, tras 75 días en terapia intensiva.

Antes de su salida, su padre aprendió las primeras herramientas para afrontar los primeros pasos de su nuevo mundo de padre en solitario. “Dos meses 15 días estuvo en UTI, después en terapia intermedia, donde estuvo una semana y después pasó a sala, ahí la cuidaron y me enseñaron cómo le tenía que dar de comer, cómo le tenía que cambiar, bañarle todas esas cosas para que pueda salir con ella”, comparte Julio.

María, el 2 de octubre cumple 9 meses, menciona Julio y reflexiona sobre todo lo que pasaron. “Fue muy fuerte lo que nos pasó… me hubiese gustado que hubiese llegado antes la vacuna, para que a mi señora no le pase esto”, comparte.

En tanto, con su familia se fortalecen para seguir sin Michelle. “Es difícil, la beba está creciendo sin su mamá, eso es lo más difícil, porque le busca a su mamá ella”, destaca y añade que ve con alegría que ya balbucea, come y duerme sin problemas.

Para criarla, Julio volvió a casa de su mamá, donde construyó una habitación para que estén cómodos y cerca de la abuela y las tías. Ahí con Matías, hermano mayor de María, ambos se acompañan y turnan, especialmente, en las noches cuando Julio ejerce uno de sus turnos de docente de Educación Física. Allí, el sueño de María queda bajo la vigilancia de Matías, quien la amó incluso antes de su llegada y para quien hoy ella es un gran recuerdo de su mamá, relata Julio.

Y en el día a día, todos están pendientes de María. “Cuando yo estoy trabajando, hay una señora que le cuida y mi mamá está supervisando todo en ese sentido, estamos cuidándola con toda la familia. Gracias a Dios, tengo tres hermanas, ellas los sábados a la tarde ya están todas acá ayudándome”, explica.

Hoy, María no presenta ni una sola secuela, el virus no la afectó, destaca su padre, quien hasta ahora no sabe si tuvo o no coronavirus. “Yo no sentía nada, estaba tras mi hija y mi señora, los doctores dicen que si tuve pude ser asintomático”, cuenta. En la familia, hubo un tiempo después un positivo, la hermana de Julio, quien salió sin complicaciones, pero significó para él un momento de mucha angustia por el reciente episodio con su esposa.

GRATITUD

Julio lamenta que desde el Ministerio de Salud, institución en la que trabajaba Michelle, no se hayan comunicado nunca, pero celebra que hasta hoy sus directores de los cuatro colegios en los que trabaja, le permitan los permisos para volver dos veces al mes al San Pablo para los controles de rutina de María.

De la estadía en el hospital, Julio destaca el trabajo de los profesionales. “El director, la Dra. Leticia Zapata, la jefa de Neonatal, a todos los funcionarios y a todos los doctores, a ellos les debo que mi nena esté como está hoy”, subraya.

En tanto, para el primer cumpleaños de María, Julio espera celebrarlo en el San Pablo.

“El 2 de enero cumple 1 año, una semana antes queremos llevarle al hospital para festejar su cumpleaños con los doctores, como agradecimiento por todo lo que hicieron”, menciona.

Michelle, al momento del contagio, trabajaba en el Hospital Distrital de Caaguazú. Con el avance de su cuadro fue trasladada al Hospital Regional de Coronel Oviedo hasta llegar a la capital, donde su cuadro se agravó rápidamente. Permaneció unos ocho días en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Pablo, donde dio a luz ya sin poder ver a su pequeña.

Michelle Zarza Contreras era de Curuguaty, Departamento de Canindeyú, pero hace muchos años fijó residencia en Caaguazú, donde conoció a Julio en un encuentro por casualidad.

El Covid-19 en el país sumó 85 muertes maternas para unas 2.109 contagiadas, muchas partieron con sus pequeños.



Dos meses 15 días estuvo en UTI, después en intermedia una semana y después pasó a sala, donde la cuidaron y me enseñaron cómo le tenía que dar de comer, cómo le tenía que cambiar, bañarle, todas esas cosas para que pueda salir con ella.
Julio Ibarrola,
marido de Michelle y padre de María Cristiane.

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