Sucesos

Mamá de Edelio no pierde la esperanza y espera verlo con vida

Obdulia Florenciano de Morínigo anunció que una vez más rogará a los captores de su hijo, que lo tienen cautivo hace más de cuatro años, que lo liberen. Es la quinta Navidad que pasará sin el hijo policía.

Para Obdulia Florenciano de Morínigo –madre del suboficial Edelio Morínigo, que está secuestrado por el Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) hace más de cuatro años– las fiestas de Navidad y Año Nuevo perdieron prácticamente el sentido de celebración.

Cuando llegue las 12 le faltará un hijo por abrazar y es el suboficial de Policía que cumple 1.634 días en cautiverio en manos del grupo armado. Este año será la quinta Navidad que pase sin su hijo, desde aquel fatídico 5 de julio de 2014, cuando se lo llevaron.

Hoy, horas antes de la Nochebuena, la mujer anunció que volverá a suplicar a los miembros del EPP para que liberen a su hijo o por lo menos le brinden una prueba de vida. “Le queremos rogar que el Niño Dios les pueda tocar el corazón para que suelten a mi hijo, o por lo menos nos den una información de él”, expresó la mujer.

Doña Obdulia, a pesar de no encontrar respuesta a sus ruegos, no pierde la esperanza de recuperar con vida a su hijo y se refirió con dureza a las autoridades del gobierno anterior, que anunciaron la supuesta muerte de su hijo, difundiendo un supuesto panfleto del grupo armado donde dejaban un mensaje para supuestamente retirar el cuerpo del policía; información que hasta el momento no fue confirmada.

“Fue una burla de las autoridades, no fue la realidad. No es válido lo que dijeron, porque no dieron la localización. Ya sabemos que Horacio Cartes mandó hacer eso para desviar la atención, para seguir haciendo la política sucia”, dijo con la voz quebrada la mujer, que acto seguido agregó. “Las autoridades que hicieron esto por nosotros tienen que pagar moneda por moneda. Jugar con sentimiento ajeno es un grave pecado”, sentenció.

Preparativos. Con nostalgia, Obdulia recordó los tiempos felices en su casa, donde preparaban la cena y se juntaban alrededor del pesebre para esperar las 12, ritos que ya no se repiten desde que uno de sus ocho hijos cayó en manos de secuestradores.

“Desde que él (Edelio) no está, ya no hacemos casi nada. Por los niños preparamos algo, pero ya no es como antes. Nosotros en la Navidad festejábamos, porque Edelio siempre estaba libre y él juntaba a todos sus hermanos para que pasemos todos juntos acá en casa. Ese recuerdo nos quedó”, se resignó.

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