Política

Lucha campesina por la tierra tras stronismo registra 519 ocupaciones

Mientras el stronismo y poststronismo repartieron casi 8 millones de hectáreas para la reforma agraria a militares, políticos, empresarios y narcos, los campesinos debieron enfrentar desalojos.

Entre 1990 y 2019 han sido registradas un total de 519 ocupaciones por parte de grupos campesinos e indígenas, quienes en casi un 30% de los casos ingresaron a procesos de acceso a la tierras, mientras un 57% terminaron desalojados, señala un reciente estudio denominado “Ocupaciones de tierra: marcas del conflicto rural (1990-2019)”, de Regina Kretschmer, Abel Irala, y Marielle Palau..

Mientras el stronismo y posteriores gobiernos repartieron casi ocho millones de hectáreas de tierra (19,3% de todo el territorio paraguayo) a no sujetos de la reforma agraria, las organizaciones campesinas lograron conquistar territorios solamente gracias a las ocupaciones, que tuvieron su auge durante la era de Nicanor Duarte Frutos, según el estudio, con 155 de las 519 ocupaciones en los últimos 30 años.

La investigación trabajó sobre registros de ocupaciones y conflictos por la tierra posteriores a la caída de la dictadura stronista, con mayor detalle del 2008 en adelante, y detecta que desde el 2016 hay un abandono absoluto a las colonias campesinas, y que cada vez se habilitan menos tierras para el campesinado.

El trabajo demuestra la urgencia de una reforma agraria integral y democrática en Paraguay, y muestra a la ocupación como medida de presión para acceder a la tierra, y como acción colectiva para reclamar derechos.

proceso. Las primeras ocupaciones registradas en la década de los ochenta, en plena dictadura stronista, fueron producto del apoyo de la iglesia u otras organizaciones civiles a los grupos campesinos, según indica el estudio, y señala como una antesala importante de lo que vendría luego de la caída de la dictadura.

El estudio también realiza una tipología de las tierras que fueron ocupadas por estos grupos, la mayoría ligada a situaciones irregulares como tierras malhabidas de la dictadura, o excedentes fiscales ocupados por terratenientes.

“La conflictividad no implica necesariamente ocupaciones, sino la tensión en base a demandas de tierras que estaban siendo reclamadas por organizaciones campesinas. Los Departamentos con mayores índices eran, por un lado Itapúa y Alto Paraná, en los cuales había un gran avance de la agricultura mecanizada y empresarial, y por otro, Caaguazú y San Pedro, zona minifundiaria con gran presencia de organizaciones campesinas”, señala el estudio.

Se resalta el auge de las ocupaciones del 2004 con el fortalecimiento de las organizaciones así como también como respuesta al avance fuerte del agronegocio y su concentración de tierras.

“Las ocupaciones y los desalojos guardan una relación directa, el aumento o la disminución de uno trae aparejado al otro, es decir, se evidencia que los desalojos son la respuesta institucional a las tomas de tierra”, señala.

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