Política

Los no aliados a Marito al final son los que lo sostienen en el cargo

La decisión de PDP, PPQ y Hagamos, sectores que no integraron el pacto de gobernabilidad con el Ejecutivo, de no acompañar el juicio político fue la que trabó el plan en la Cámara de Senadores.

En nombre del famoso pacto de gobernabilidad, el presidente de la República Mario Abdo Benítez pensaba que aseguraba su tranquilidad y sus proyectos aliándose con el cartismo y el llanismo en ambas Cámaras del Congreso, en julio pasado.

Sin embargo, en menos de un mes de aquel acuerdo abdocartollanista, y antes que cumpla un año como mandatario, sus aliados lo hicieron tambalear con el cháke del juicio político que se estaba gestando en Diputados, tras el bochorno por el acta bilateral sobre Itaipú, que sigue teniendo sus consecuencias políticas.

Al final, se desinfló por el momento la posibilidad, en medio de denuncias y el salvavidas que le tiró su par de Brasil, Jair Bolsonaro.

Lo cierto y lo concreto es que no había votos en el Congreso, específicamente en el Senado para destituir a Marito, y justamente los que lo sostienen son sus no aliados: el PDP (Partido Democrático Progresista), Patria Querida y Hagamos.

Los dardos siguen apuntando al vicepresidente de la República, Hugo Velázquez, quien hasta el momento también se salvó. El mismo tuvo que pelear por su propio pellejo ya que le dejaron solo.

Para esta amenaza de juicio, prácticamente se reprisó la unidad que se dio entre el cartismo, el luguismo y el llanismo que había promovido la enmienda pro reelección presidencial, que tuvo que dejarse sin efecto por una manifestación que terminó con un incendio en parte del edificio del Congreso, y el crimen de liberal Rodrigo Quintana por parte de la policía.

Esta vez el condimento lo dio el presidente del PLRA, Efraín Alegre, quien bajó línea para el apoyo al juicio político a Abdo y Velázquez. El cartismo se subió al carro, mientras que el llanismo se mantenía a la expectativa.

Fuera de micrófono, los llanistas decían que acompañarán el enjuiciamiento, pero no dieron ninguna postura oficial, ya que estaban atentos a los diputados.

En medio de una serie de movidas, y ante el escenario en la Cámara Alta donde no se cerraban los números, no tuvieron otra opción que dejar sin efecto la intención.

No se descartan las negociaciones de por medio para trancar el juicio, que pueden haber incluido promesas de cargos y otras prebendas, que quedarían en evidencia en el transcurso de los días.

Los que abiertamente se pronunciaron en contra del juicio a Marito pero sí a Velázquez, y que fue clave, fueron Hagamos, Patria Querida y PDP. Sus referentes siguen sosteniendo que el vicepresidente está bastante involucrado en la firma del acta con Brasil.

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Crisis evidenció que Cartes mantiene poder

El intento de juicio político a Mario Abdo Benítez y a Hugo Velázquez “evidenció el poder que sigue manteniendo el ex presidente Horacio Cartes”, manifestó el sociólogo Camilo Filártiga, quien analizó el escenario político que se vive actualmente.

Remarcó que Honor Colorado “demostró el verticalismo, donde es Cartes quien toma las decisiones y todos están atentos esperando la decisión que tome el líder. Tanto es así que la “bajada de línea” de dejar atrás el apoyo al juicio tomó por sorpresa a los propios legisladores de su bloque que incluso hicieron pública esa molestia con el proceder”.

A diferencia de algunos comentarios que mencionan que el Poder Ejecutivo salió fortalecido, Filártiga opina que es todo lo contrario.

“Las cartas se han jugado y fue el cartismo, el sector que tuvo la última palabra. No podemos saber los acuerdos o si descabalgaron del juicio político por algún condicionamiento externo pero definitivamente si el cartismo se mantenía en la idea de llevar adelante el juicio político, el proceso se hacía”, refirió.

Sostuvo que Hugo Velázquez no puede seguir en el Gobierno y su salida puede descomprimir la crisis política. “El vicepresidente es un arma en contra. Yo no veo que haya disposición del vicepresidente en tomar la decisión de renunciar con lo cual no creo que esté terminado este tema del juicio político”, indicó.

Agregó que se plantea un “enorme desafío” al Poder Ejecutivo, tanto en el plano regional respecto a lo que representa la renegociación del Tratado de Itaipú en el 2023, y al mismo tiempo de forma paralela, debe administrar el conflicto interno. “Es lo mismo que tengas una bomba en tu casa y que esté a punto de detonar en cualquier momento. Eso es el cartismo para Abdo”, dijo.

“El poder sigue estando en el cartismo porque detenta un sector importante. Muchos gobernadores e intendentes son de HC. El presidente del Partido Colorado es de ese sector, así como también hay legisladores”, expresó.

“Veo muy condicionado el ejercicio del poder de parte de Marito y quedan aún 4 años”, concluyó.

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