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Los logros y fracasos de Guaidó en medio año de desafíos a Maduro

El autoproclamado presidente interino de Venezuela no logró derrocar a Maduro, pero obtuvo el reconocimiento de 55 países. La escasa adhesión militar a su causa es uno de sus puntos débiles.

Seis meses después de haberse proclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó no logró su objetivo de sacar a Nicolás Maduro del poder, pero consiguió el reconocimiento de la comunidad internacional y una popularidad entre los venezolanos que nunca antes tuvo.

El jefe del Parlamento tuvo tres momentos claves desde enero pasado cuando se proclamó frente a una multitud, alegando artículos de la Constitución y considerando a Maduro un usurpador, después de que el gobernante ganara unos cuestionados comicios en los que las principales caras opositoras no pudieron participar.

El 23 de enero, precisamente, fue uno de sus momentos cumbres, debido a que al declararse presidente encargado, consiguió fortalecer su liderazgo entre las fuerzas opositoras del país y llegó a contar con una popularidad del 60%, según datos de la firma Datanálisis, una de las más reconocidas en Venezuela.

Guaidó llenó de esperanzas a sus cientos de miles de seguidores al proponer una ruta: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Con su proclamación llegó también el respaldo de EEUU y de buena parte de la comunidad internacional, que hasta la fecha lo sigue reconociendo como presidente encargado de Venezuela, siendo Grecia el último país en incorporarse al grupo de los 55 que lo apoyan.

El reconocimiento de estos países se convirtió en un mecanismo de presión para Maduro, que continúa manteniendo el poder y el control territorial del país, pese a las sanciones y los múltiples emplazamientos externos a convocar a nuevas elecciones.

Un mes después de su proclamación, en las fronteras del país, la oposición luchó para que ingresaran al territorio toneladas de ayuda humanitaria, que Guaidó había solicitado a sus aliados. El diputado fracasó en el objetivo propuesto para ese día, en el que sus seguidores tenían altas expectativas, ya que solo logró el apoyo de más de mil militares, ni el 1% de la población castrense.

PUNTO DÉBIL. El apoyo militar es uno de los asuntos que más le han costado a Guaidó, pues el Gobierno de Maduro es respaldado por este sector, al menos por los altos jerarcas que él mismo designa.

La apuesta al sector militar constituyó una derrota para el opositor y cada vez que convoca a la Fuerza Armada no consigue una respuesta significativa, como ocurrió el 30 de abril, una de las fechas claves en su gestión simbólica. Ese día Guaidó despertó al país con el anuncio de un levantamiento militar que derrocaría a Maduro, pero tal hazaña culminó sin éxito.

La popularidad de Guaidó ha bajado en cinco puntos y la esperanza de la gente de que logre su objetivo a corto plazo –dos o tres meses– también ha disminuido, según Datanálisis.

El proceso que se inició hace seis meses parece haber entrado en un estancamiento.

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