Opinión

Los costos de banalizar la política

Estela Ruiz Díaz

“Le envié un mensaje vía WhatsApp al presidente pidiendo la posibilidad de reunirnos. En esa reunión plantearía la cumbre de poderes”, anunció el pasado 29 de agosto el presidente del Senado y del Poder Legislativo, Blas Llano.

–¿Qué le respondió Marito? –preguntaron los periodistas.

–Me dijo “dale” –respondió Llano, casi disculpándose por la informalidad de la respuesta.

El pasado lunes, el senador fue a Palacio a presentar a Mario Abdo Benítez la propuesta formal y acordaron una agenda tan amplia como imposible: la pobreza, la inseguridad, el desempleo, el Presupuesto 2020 y la política energética en Itaipú y Yacyretá. Era la primera vez que hablaban luego del fallido juicio político en el que Llano preparó traje presidencial tras el apoyo cartista, que luego se diluyó. Y así, con formalismo forzado y escaso interés, surgió la nueva cumbre de poderes, que se concretó el miércoles, en el Congreso. Llano fue el anfitrión y sumó al encuentro a la mano derecha de Horacio Cartes, el presidente de la Cámara de Diputados y de la ANR, Pedro Alliana.

No hubo documento, ni compromisos. Fue una charla que se focalizó en el análisis del Presupuesto General de la Nación (PGN), donde nuevamente se hicieron promesas que ninguno cumplirá.

UN ANTECEDENTE RECIENTE CONFIRMA LAS DUDAS. El pasado 22 de julio se dio una cumbre de poderes en Palacio de Gobierno, de la que participaron también empresarios de la UIP, ARP y otros. Allí se habló de mejorar el gasto público y se repitió como letanía que el PGN contribuya al crecimiento económico, el desarrollo social y el bienestar de la gente.

Luego apareció con un tsunami la crisis política, Marito se salvó, debilitó su gobierno y ahora debe empezar de cero. Antes de la nueva cumbre, el primero en olvidar su promesa fue el ministro Eugenio Jiménez Rolón, quien ya solicitó un aumento salarial del 20% para el Poder Judicial. Luego se sumaron el Ministerio de Educación y la Universidad Nacional y la lista seguirá. ¿Alguna institución pública planteó recortes de sus privilegios, de sus planilleros, de sus excesos?

La crisis económica ya derivó en recesión, pero los administradores públicos no son capaces de tener una mirada solidaria con la mayoría de la población que sostiene al Estado y que apenas gana el salario mínimo, no tiene seguridad social y ninguno de los escandalosos privilegios de la casta burocrática privilegiada.

¿Les habló el presidente en los términos crudos de la situación actual? ¿Hubo reclamos mutuos por la falta de austeridad en todos los poderes? ¿Hablaron de renunciamientos posibles o solo cumplieron el ritual de las generalidades y promesas vacuas a sabiendas de que ninguno puede controlar a su tropa?

El encuentro apenas duró una hora con poquísima siembra, sin siquiera una foto oficial de un apretón de manos. Llano y Alliana comentaron que el PGN 2020 fue el foco de la conversación. “Nos concentramos en el Presupuesto. Lo importante es que debemos mantener y respetar la ley de responsabilidad fiscal. Realmente sirvió muchísimo para el buen funcionamiento y para que no se aumenten los gastos superfluos”, explicó Alliana. Luego Llano acotó que “no se puede gastar más de lo que se recauda. Algunas son inversiones y hay prioridades, pero, por ejemplo, el aumento salarial que solicita la Corte no es prioridad para la nación”.

Por la forma de convocatoria, por la ineficacia de sus resultados, esta cumbre tiene el sabor de la banalidad política, una simple foto que frivoliza una herramienta fundamental de la democracia que es el diálogo interpoderes.

Ojalá este encuentro no haya sido fruto del oportunismo de un presidente del Congreso que busca reposicionarse con el Gobierno por el rol zigzagueante durante el juicio político y de un presidente debilitado que asiste con pocas ganas de cambiar el rumbo de su gestión, a pesar de las críticas.

COMISIÓN ENERGÉTICA. También esta semana se instaló la Comisión Asesora para la Revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, con 29 de las 34 personalidades convocadas. Antes de su entrada en funcionamiento ya hubo 4 bajas (Carlos Mateo Balmelli, Mercedes Canese, Lea Giménez y Carlos Knapps) y varios en duda que condicionan su permanencia a la eficacia del grupo, cuya existencia solo se justifica con la armonía con el equipo negociador que aún no se conformó.

El tiempo dirá si hay una real intención del presidente de darle importancia a esta comisión o es solo un salvavidas para dar sostén a un gobierno que intenta recuperar credibilidad tras su agonía institucional.

La democracia es contenido, compromiso, resultados.

Las meras intenciones, las pomposas poses son como la aspirina, solo sirven para bajar la fiebre de una enfermedad, no para curarla.

Banalizar la democracia tiene su costo y tarde o temprano se paga.

Presidencia - Cumbre de poderes del Estado Presidencia del Senado 04-08-2019Raúl Cañete UH

Dejá tu comentario