Política

Los conflictos se trasladaron de San Pedro al Alto Paraná

Los dirigentes campesinos mantuvieron a lo largo de las últimas décadas conflictos permanentes con los colonos brasileños, principalmente en el Departamento de San Pedro. Sin embargo, en lo que va de la era del gobierno de Fernando Lugo la problemática se trasladó al Alto Paraná, específicamente a la finca 4.036 de la zona de Ñacunday, actualmente en disputa.

La presencia de colonos brasileños asentados en diferentes zonas del país genera un fuerte foco de tensión social, principalmente con los dirigentes campesinos autodenominados sintierras.

Los brasiguayos que son prósperos hacendados poseen los suelos más fértiles y son dueños de los principales cultivos de soja en el país. El mayor productor es el empresario Tranquilo Favero, quien posee más de un millón de hectáreas en todo el territorio nacional. Es calificado como el rey de la soja.

Un grupo de sintierras, liderado por Victoriano López y Rosalino Casco, amenazó con invadir las tierras de Favero.

Los dirigentes carperos denunciaron que el empresario sojero cultiva unas 400.000 hectáreas en la zona de Ñacunday. Aseguran que 110.000 hectáreas serían "tierras fiscales que consiguió por favores durante el gobierno de Alfredo Stroessner".

En Paraguay, el cultivo de la soja genera ganancias millonarias para un sector de la sociedad. De paso también hay secuelas en el tema medioambiental y en la relación con los campesinos y grupos indígenas.

LA OTRA REALIDAD. Pasando la frontera hacia el lado de Brasil es otra la realidad con los extranjeros. Las leyes son mucho más rigurosas y no se repite el fenómeno social que ocurre en Paraguay.

Las autoridades brasileñas limitaron la compra de tierras rurales por parte de extranjeros a no más de entre 250 y 5.000 hectáreas, dependiendo de la región.

Al igual que en Argentina, las autoridades brasileñas no permiten que una persona, así como una empresa, tenga propiedades por encima de las leyes establecidas.

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