Sucesos

Los Chilavert contaron cómo ellos sobrevivieron a la mafia de El General

Rolando e Iván dieron detalles de cómo fueron engañados, drogados y amenazados por el supuesto empresario que los llevó a Ucrania. Lograron salir de los atavíos de la mafia de Odesa.

Tras haber sido rescatados de Ucrania por funcionarios diplomáticos del Paraguay, Rolando Marciano (padre) e Iván Chilavert contaron ayer desde el Ministerio Público cómo fue que lograron sobrevivir al círculo de mafia de uno que todos llaman El General de Odesa. Ronaldo (hijo) fue quien intercedió desde Asunción para rescatar a su padre y hermano.

Sin dejar pasar ningún detalle, Rolando e Iván comentaron por qué fueron a Ucrania, quién los contactó, cómo los tuvieron retenidos y amenazados y cómo fueron rescatados. Agradecieron la intervención de Mario Abdo.

INICIO. Rolando cuenta que todo empezó cuando a él lo llamaron para ofrecerle un proyecto de un club de Ucrania. El que le contactó se habría hecho pasar por Alain Migliaccio, ofreciéndole un contrato de trabajo para el FC Chernomorets Odesa, por lo que fueron a Europa del Este para tener los detalles.

Sin embargo, el que se presentó en el aeropuerto fue el español Fernando Martínez, supuesto empresario del fútbol y quien dijo ser gerente deportivo del club donde los Chilavert iban a trabajar.

Martínez los llevó a cenar a su casa para celebrar el Año Nuevo, incluso sacó una revista de figuritas del Mundial México 86, y pidió a Rolando que firme donde está su retrato.

EL CALVARIO. Cuando el director técnico solicitó al español conversar con el presidente del club, este le dijo que lo iba a conocer, pero advirtió que no era el mismo que figura en papeles. “El verdadero presidente del club es una persona conocida como El General”, recordó Iván. Nadie sabe su nombre, solo lo llaman de esa manera. El General sería líder de una banda dedicada al tráfico.

Al siguiente día apareció en el hotel donde estaban los Chilavert, con El General y los invitan de nuevo al club nocturno, y solo estaban él, el español y su pareja, Delfín, el utilero conocido como el Moro, y los guardaespaldas.

Le dieron de tomar bebidas, donde presumen que ahí los drogaron. Iván recordó que Delfín empezó a filmar, a lo que él reclamó, pero ahí cayó, y desde ese momento él ya no recuerda nada de lo ocurrido, solo sabe lo que pasó por los videos. “Lo único que recuerdo es que mi papá gritó: No maten a mi hijo”, comentó.

El viernes a la mañana, dijo Rolando, despertaron y desaparecieron sus pasaportes y cerca de USD 2 mil. A partir de ese momento desde Ucrania contactaron con Ronaldo (hijo) que estaba en Asunción, y este denunció el hecho para salvar la vida de sus familiares.

Con el apoyo de José Luis Chilavert, quien llamó a Abdo, empezaron las autoridades diplomáticas de Kiev y Viena a movilizarse para rescatar a los paraguayos.

PRIMER SUSTO. El General insistía en que tenían que recuperar la documentación para firmar los papeles. El contrato lo iba a manejar un abogado español y que iba a tener una cuenta en Málaga, España. Se presume que sería para mover dinero en negro.

UNA LUZ. El viernes las autoridades diplomáticas llegaron con agentes de Interpol hasta el hotel donde estaban los Chilavert. Tras esa visita se mantuvieron en contacto con los funcionarios, y hablando en guaraní lograron elaborar el plan para salir de Odesa. Mientras, en Paraguay Rolando (hijo) recibía la llamada de amenaza y lo obligaban a retirar la denuncia para salvaguardar la vida de su padre. Comentó que la fiscala Natalia Acevedo estaba presente cuando recibió la llamada, y le recomendó firmar el retiro de la denuncia.

Desesperación. Como estrategia el sábado tenían que ir hasta Kiev (a 500 km de Odessa) para renovar los pasaportes y firmar el contrato. Rolando avisó a Fernando que regresaría porque dejaron todo el equipaje, su computador y su notebook. Fueron hasta una estación, donde se llenó de sicarios y policías de Odesa.

Estaban los Chilavert, dos diplomáticos paraguayos y dos policías de la Cancillería de Ucrania. La situación era de terror, hasta un policía de civil se acercó a ellos y enseñó al oficial que resguardaba a los paraguayos una credencial que lo habilitaba a matar, el objetivo era el DT.

En una maniobra, en dos camionetas lograron salir de la estación y recorrer a más de 100 kilómetros por hora en una tormenta de nieve el trayecto para llegar a Kiev, en el Consulado paraguayo, realizarse los pasaportes de urgencia y salir de Ucrania, y testificar ante la Fiscalía paraguaya.

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