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“Lo que más preocupa es que está golpeando a los más pobres”

 RESULTADO. El representante de la OPS/OMS habló sobre el impacto en lo social y económico. EXPECTATIVA. Mencionó que no esperaba que la meseta de casos en el país llegase a ser tan alta.

Trabajando de cerca con las autoridades sanitarias del país, el representante de la OPS/OMS en Paraguay, doctor Luis Roberto Escoto, habla sobre la situación de la pandemia en el país y el continente. Menciona las alternativas a las cuarentenas, la meseta en el país y respecto a las expectativas sobre la vacuna contra el Covid-19.

–¿Cuál es la situación del continente?

–La situación en el continente está complicada. Esta última semana hubo un aumento del 6% con relación a la semana anterior, ha sido uno de los aumentos mayores de la región, comparado entre una semana y otra. Los países que más están reportando son EEUU, Brasil, Argentina, México y Colombia, son los cinco países con mayor número de casos reportados en la última semana. Todavía estamos en una primera ola, aún no se ha estabilizado y mucho menos ha bajado. El único país que está iniciando una segunda ola es Canadá, que tuvo una baja muy importante, la mantuvieron, pero a partir de la semana pasada comenzó nuevamente a registrar un número importante de casos.

–¿Cuáles están más complicados en el continente?

–EEUU siempre reporta un mayor número de casos, desde agosto, 327.000 casos. Algunos estados reportaron por primera vez una cantidad muy importante de contagios de Covid y otros mostraron un aumento significativo en un solo día. Canadá tuvo un incremento de 37% de contagios y 14% de muertes.

–¿Brasil sigue siendo la preocupación?

–Brasil sigue siendo el segundo país en la región con más casos y muertes. A nivel mundial es el tercero con más defunciones y casos. En primer lugar está EEUU y luego la India.

–¿Qué tiene de particular en América la pandemia?

–Lo que más preocupa es que está golpeando muy fuerte a las poblaciones muy pobres, a las personas más vulnerables de la comunidad, las que fueron desplazadas, sobre todo aquellas que viven en asentamientos y con muy pocos recursos. En Argentina tenemos las villas; en Brasil, las favelas; en Paraguay, los asentamientos; los barrios marginales de Centroamérica, México. En esos lugares es muy difícil contener. El acceso a aguas en estos lugares es muy difícil, también se viven situaciones de hacinamiento con familias poligeneracionales.

–¿Están evaluando las cuarentenas desde la OPS/OMS?

–Lógicamente ahora necesitamos buscar algunas alternativas para poder controlar, que empiecen e ser más focalizadas, más fáciles de precisar que un brote muy disperso, digamos. Creo que cuando decimos cuarentena, siempre nos imaginamos ese bloqueo total. Eso tiene un impacto para detener o identificar la transmisión sin lugar a dudas. Lo complejo es el impacto que tiene en la vida de la sociedad y en la economía de los países.

Por eso ahora planteamos una serie de medidas alternativas a los países como organización. Una es que la persona se autoaísle ante los menores síntomas que tenga y proteger a todos. Segundo, insistir mucho en el distanciamiento de dos metros, que se vuelva como la vida normal de todos nosotros entre todos. Asegurar que las personas usen su mascarilla apropiadamente; en ese sentido, las empresas tienen que apoyar que sus empleados no tengan una mascarilla durante todo el día, porque a las tres horas esa mascarilla ya se ha humedecido. Que les provean las mascarillas necesarias y nosotros insistir en cómo se usa.

–¿Pacientes crónicos?

–Otra sugerencia es el blindaje de las personas con enfermedades crónicas, para cuidarlas de que no contraigan la enfermedad. También utilizar la herramienta de los teléfonos celulares para informar correctamente a la gente. El lavado de manos es otro aspecto muy importante, insistir en ello. También definir protocolos y medidas para disminuir la intensidad y la aglomeración. Con todo este conjunto de medidas, realmente podemos cambiar la situación.

–¿Cuáles son las perspectivas para la vacuna?

–Son prometedoras. Se ven muy buenos avances, pero todavía hay un buen trecho por caminar. La vacuna y un tratamiento eficaz serían las herramientas más eficaces para ponerle fin a la pandemia, eso sin lugar a dudas. Pero mientras estas no estén, las herramientas que están en nuestras manos son las que tenemos que aplicar todos los días, en todos los momentos y en todos los lugares para poder lidiar con esta situación que se vive con la pandemia desde hace meses.

–¿Cómo ve la situación de Paraguay?

–En estos momentos nos encontramos en lo que parece ser una meseta, tenemos un promedio de alrededor de 5.500 casos semanales, es mucho, es alto, pero no está teniendo una duplicación muy acelerada, se mantiene más o menos a ese nivel, es alto, sí es alto.

–¿Y respecto a la mortalidad?

–La mortalidad también es alta, todavía no queremos decir que hemos alcanzado un pico para empezar a descender en el número de casos, la transmisión, la circulación también es importante, es muy alta, según un indicador. Pero por lo menos hasta ahora los casos se estarían duplicando cada 35 días, las muertes cada 30 días y ha venido desacelerándose porque hace dos o tres semanas esto se proyectaba para una duplicación en 20 días y las muertes cada 18. Pero en ese sentido ha habido cierta desaceleración importante y lo mantiene en una meseta alta. Hay que trabajar mucho porque tenemos que quebrar esa meseta y empezar a bajar los casos.

–¿Le sorprendió que el país haya llegado a una meseta tan rápido?

–No esperé que sea tan alta la meseta. Yo tenía la esperanza de que íbamos a llegar en un momento a una meseta, creo que llegó en el tiempo que relativamente se podía prever, pero sí creo que se nos quedó muy alta.

Pero sé que Paraguay con todo el trabajo que ha hecho ha permitido que los servicios de salud no hayan colapsado y todavía tiene un espacio pequeño, pero tiene un espacio para poder dar respuesta a las necesidades de salud de la población. No nos podemos olvidar que al abordar la pandemia no podemos perder la atención de los otros programas de salud que la población, pide. Debemos garantizar la continuidad de todos los servicios esenciales que son necesarios para la salud.


Lo que más preocupa de esta pandemia en el continente es que está golpeando muy fuerte a las poblaciones muy pobres, a las personas más vulnerables de la comunidad, sobre todo a aquellas que viven en asentamientos o villas.

En Paraguay ahora mismo tenemos un promedio de alrededor de 5.500 casos semanales; es mucho, es alto, pero no está teniendo una duplicación muy acelerada, se mantiene más o menos a ese nivel.

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