Sucesos

“Lo que más duele es la indiferencia”

 

En medio de un gran dolor y consternación, en la víspera dieron el último adiós al dueño de la estancia Taguató, Boquerón, Alcibiades Ayala; su esposa Nidia Núñez; y sus nietos Franco y Milagros en el Cementerio del Este. Una gran caravana acompañó a los féretros hasta la última morada de las víctimas del horrendo crimen ocurrido el martes 9 de julio pasado, según investigaciones.

Escenas de mucho dolor e impotencia se vieron entre familiares, amigos y compañeros, especialmente de los niños.

En la mañana de ayer se realizó también una misa en la iglesia San Agustín, en memoria de los fallecidos, donde hablaron los profesores de los menores asesinados.

En su homilía los sacerdotes que presidieron la Eucaristía, entre los mismos Zacarías Martínez, sostuvo que el mayor dolor es la indiferencia ante el grave suceso ocurrido con los niños.

“Lo que más nos duele es la indiferencia ante tanta injusticia, ante la corrupción, de no salir a las calles a pedir mayor seguridad”, dijo el religioso.

El sacerdote de la iglesia San Agustín, Rafael Tanasio, pidió a los niños y jóvenes que estudien, que sean profesionales para no caer en este tipo de conflictos. “No todo esta perdido en nuestro país, de ustedes depende para que cambie”, dijo el sacerdote.

Los alumnos llevaron una cinta negra atada en el brazo como símbolo de luto. Al termino del culto religioso, los niños fueron hasta el lugar del velatorio y luego acompañaron los restos de las víctimas hasta la última morada.

Los padres de los niños están más que destrozados por las triste pérdida de sus pequeños hijos. Elizabeth Ayala no solo perdió a sus pequeños Milagros y Franco, sino también a sus padres. Ahora queda en total orfandad.

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