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Lluvia de promesas millonarias sobre las cenizas de Notre Dame

Los anuncios llegaron sin pausa. A media tarde del martes, ya se contabilizaban alrededor de 750 millones de euros en compromisos de donación para restaurar la catedral siniestrada.

No se habían apagado aún las cenizas del incendio en la catedral de Notre Dame y una lluvia de promesas de financiación, tanto de instituciones como de las mayores fortunas del país, ya trataba ayer de paliar la conmoción que sufren los franceses por uno de sus monumentos más queridos.

Los anuncios llegaron sin pausa. A media tarde del martes, ya se contabilizaban hasta 750 millones de euros en compromisos de donación.

La familia de Bernard Arnault, la mayor fortuna de Francia y propietaria del grupo del lujo LVMH, señaló que realizará una donación de 200 millones de euros al fondo dedicado a la reconstrucción de esta obra arquitectónica, que forma parte de la historia de Francia. El anuncio de los Arnault respondía así al de la familia de François-Henri Pinault, otro de los grandes bolsillos de Francia, que cuando el incendio todavía no había sido sofocado, se comprometió a aportar 100 millones de euros a través de su sociedad de inversiones Artemis.

No quiso quedarse atrás otra de las familias señeras del dinero galo, los Bettencourt-Meyers, dueños de L’Oréal, que pondrán otros 200 millones de euros. En un nivel algo inferior, otros clanes, como los Bouygues o los Decaux, que dan nombre a sendos grupos de telecomunicaciones y mobiliario urbano, se comprometieron a poner de sus bolsillos 10 y 20 millones, respectivamente. La petrolera Total destinará, según prometió, otros 100 millones.

Quizá para poner en contexto esta euforia dadivosa, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de París, Christophe Girard, se aprestó a matizar que a esas donaciones habría que descontarles las pingües desgravaciones fiscales que acarrean.

“Y ese dinero –argumentó Girard en la emisora France Info– serán los contribuyentes quienes lo aporten”.

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