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Llorar y confesar los pecados ante el Dios de la ternura

 

Hoy meditamos el Evangelio del día: Juan 12:1-11.

El papa Francisco a propósito del Evangelio de hoy dijo: “Aquel que había invitado a Jesús al almuerzo era una persona de un cierto nivel, de cultura, quizás un universitario. Quería escuchar la doctrina de Jesús, porque como buena persona de cultura estaba inquieto, buscaba conocer más.

Y no parece que fuera una mala persona, como tampoco parecían los demás que estaban en la mesa.

Hasta que irrumpe en el banquete una figura femenina: en el fondo una mal educada que entra justo donde no había sido invitada. Una que no tenía cultura o si la tenía, aquí no lo demostró. En efecto, entra y hace eso que quiere hacer: sin pedir disculpas, sin pedir permiso. Y en todo esto Jesús la deja actuar.

Es entonces cuando la realidad se revela detrás de la fachada de las buenas maneras con el fariseo que comienza a pensar: “Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora”.

Este hombre no era malo, sin embargo, no logra entender el gesto de la mujer. El Evangelio no dice cómo terminó la historia para este hombre, pero dice claramente cómo terminó para esta mujer: “Tus pecados han quedado perdonados”. Una frase, esta, que escandaliza a los comensales, quienes comienzan a confabular entre sí preguntándose: “¿Pero quién es este, que hasta perdona pecados?”.

…Mientras que Jesús prosigue derecho por su camino y dice esa frase tan repetida en el Evangelio: “Vete en paz, tu fe te ha salvado”.

En resumen, a ella se le dice que sus pecados le son perdonados, a los demás, Jesús les hace ver solo los gestos y se los explica, incluso los gestos no realizados, o sea lo que no han hecho con Él”.

(Frases extractadas de https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-juan-12-1-11-maria-de-betania-perfume-pies-sobre-jesus)

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