Economía

Liderazgo Covid

 

Por Patricia dos Santos, socia de ADEC
La crisis del coronavirus está cambiando radicalmente la forma en la que se gestionan los recursos humanos en las organizaciones. En un ambiente donde la incertidumbre es la única certeza, el liderazgo se pone a prueba como nunca. Los líderes hoy están luchando para que sus empresas sobrevivan, ajustando costos, y tratando de activar sin poner en riesgo la salud de las personas, mientras entienden y se adaptan a los cambios radicales en la forma de hacer negocios.

En este nuevo normal que se asoma con avances y retrocesos, el gran desafío de los lideres es cómo generar compromiso en momentos en que se hace más evidente que nunca el gran valor del capital humano, sin el cual ninguno de los otros capitales de las empresas, el dinero, la mercadería, los productos y servicios, o el valor de una marca, pueden realizarse.

En un ambiente fuertemente emocional cargado de adrenalina por la incertidumbre y el miedo, los equipos se sintieron motivados a hacer esfuerzos extraordinarios para apartarse, incluso trabajando más horas en condiciones incómodas y poco propicias para salvar los negocios.

Al estar cada uno en su casa, nos dimos cuenta del impacto de las relaciones del día a día en la productividad, el buen ambiente y la capacidad de dar respuestas. Reemplazarlas por reuniones a distancia, correos electrónicos y llamadas telefónicas obligó a los líderes a adquirir rápidamente nuevas competencias de organización y comunicación para poder seguir gestionando los equipos. Primero fue cómo estar en contacto y administrar el tiempo, como programar y supervisar las tareas.

Ahora, cuando hace falta transitar de la supervivencia a la transformación imprescindible para encontrar un nuevo lugar en un nuevo mercado, los líderes dependen 100% de construir y sostener un equipo unido y comprometido en un contexto desconocido en el que aprender y desaprender es clave.

El compromiso de un equipo es el resultado de los vínculos que permanecen, sostienen en cercanía y comprometen a las personas que lo integran. En estas nuevas circunstancias de mayor vulnerabilidad, y en las que no contamos con los espacios compartidos, las miradas, los saludos, los rituales de pertenencia, los líderes exitosos serán los que apliquen esta fórmula para una nueva comunicación que logra compromisos en tiempos Covid:

Lo primero es garantizar una comunicación fluida: Asegurándose de abrir las conversaciones efectivas necesarias para coordinar acciones y para acompañar el aprendizaje con feedback constructivo.

- Lo segundo es la empatía: Darme cuenta de cómo afecta mi comunicación y qué debo cambiar para generar el impacto más positivo en los demás; esto basado principalmente en la capacidad de escuchar activamente.

- Claridad y transparencia: Comunicación directa, mostrando la verdad, sin ambigüedades o dobles intenciones.

- Coherencia: Que no haya diferencias entre lo que se pide y declara y lo que se vive.

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