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“Ley Anita no obligará a donar órganos ni a traficar con ello”

Tal como pasó con la ley Justina en Argentina, los tabúes en contra de la Ley Anita en las redes sociales no se hicieron esperar, instalándose en el imaginario la idea errónea de que donación de órganos será una obligación o que la iniciativa presentada la semana en la Cámara Baja favorecería el tráfico de órganos.

El doctor Gustavo Melgarejo, director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), explicó que el espíritu de la Ley Anita, nombre en homenaje a Ana Laura Almirón Riquelme, la niña que falleció en el 2013 aguardando un año y siete meses un donante de corazón, es que los familiares de un fallecido que expresó su voluntad de donar sus órganos respeten su voluntad.

Lamentó que muchas personas se expresen tan negativamente contra la modificación de Ley 1246/98 De Trasplante de órganos y tejidos anatómicos humanos al expresar que esto sería una “carnicería”.

“Nosotros tenemos que ser bien claros. En Paraguay no existe ni existirá tráfico de órganos porque nuestra normativa es muy exigente. Tanto así que no permitimos donantes vivos entre personas no relacionadas. Si o si tiene que ser familiar. El año pasado se amplió el artículo 3 de la ley estableciendo la posibilidad de donantes cruzados, si son compatibles”, dijo el director.

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Sobre el argumento de que solo se beneficiarán a las personas de clase alta, Melgarejo dijo que los mismos no se operan en el país, que salen al exterior y que el receptor principal de órganos son personas de escasos recursos en su mayoría.

Beneficios. El trasplante como política sanitaria cambia el sistema de salud porque hace que los hospitales que no trabajan conjuntamente lo hagan, que los pacientes del sistema público puedan ser atendidos en sistema de seguro social, obliga que los hospitales cuenten con ambulancias en buen estado, que estén preparados aviones para el traslado de los órganos donados. “Es un sistema de calidad”, expresó el doctor Melgarejo.

Actualmente son cinco hospitales donde se pueden realizar trasplantes que deben fortalecerse en infraestructura, insumos para poder hacer los complejos procedimientos.

El director del INAT resaltó la importancia de la financiación que propone la Ley Anita pues establece el uso de Fondos para la Excelencia de la Educación e Investigación, ya que los trasplantes no serían sustentables en el tiempo sin financiación, porque el costo no se le puede recargar al receptor teniendo en cuenta que la mayoría son pacientes de escasos recursos.

Considera esto calidad en gastos porque, por ejemplo, un dializado a medida que pasa los años le cuesta más al sistema de salud, se complica más y con el trasplante el sistema de salud reduce significativamente el costo.

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