Arte y Espectáculos

Legendaria guitarra de Mangoré se oferta en los Estados Unidos

La guitarra José Ramírez I (1911), que perteneció a Agustín Barrios, se cotiza en US$ 200.000. Paraguay tiene hoy nuevamente la oportunidad de recuperar una de las importantes reliquias de su hijo dilecto.

Por Carlos Salcedo Centurión

Director del Centro de Proyectos Barrios Mangoré crscenturión@gmail.com

La primera referencia que tuve de las guitarras de Agustín Barrios Mangoré fue del libro Seis Rayos de Plata (1992), donde el autor, Richard Stover (EEUU, 1945), escribía un breve resumen de los instrumentos que pertenecieron al artista.

Siguiendo las pistas del libro, en el 2003, inicié en Asunción la búsqueda de la guitarra Sanfeliú (1930) y me impresionó que nadie supiera de su paradero.

Finalmente, la encontré bajo la custodia del folclorista Serafín Francia Campos. Ahora, la Sanfeliú está expuesta en el Museo Cabildo.

Coincidentemente, en el mismo año el luthier estadounidense Richard Brune -especialista en adquisición, reparación y ventas de instrumentos de Barrios- estaba ofertando en los EEUU la guitarra Simplicio (1927) que perteneció a Mangoré. Este instrumento tiene la particularidad de haber sido utilizado en 1998 por el concertista Cristopher Laughlin para grabar un disco con obras de Agustín Pío Barrios.

Inmediatamente inicié una campaña para que Paraguay tuviera la primera opción de compra. Desgraciadamente, no hubo ningún interés en adquirirla. Tres meses después, la guitarra fue vendida a un coleccionista italiano en US$ 50.000, tres veces más del precio que el luthier ofreció al Paraguay, para que el instrumento se quedase en la cuna del artista.

RÉCORD. Hoy, la historia se repite con la guitarra José Ramírez (1911), que está en venta en los EEUU a un precio de US$ 200.000.

Brune, quien reparó este instrumento en el 2002, comentó que el año pasado la guitarra Torres (1864), que perteneció a Francisco Tárrega (considerado el padre de la guitarra clásica), fue vendida por la famosa casa de remates Christie's Auction House en Nueva York en US$ 157.000.

De venderse la Ramírez al precio estimado sellará una nueva marca récord en costos de guitarras de conciertos y continuará creciendo vertiginosamente la figura del más universal de los paraguayos.

EL INSTRUMENTO. La Ramírez llegó a los EEUU en 2002, a través de la concertista uruguaya Magdalena Duhagon, luego que el heredero de esta guitarra, Heber Rico Monteverde, le encargara la venta del instrumento en ese país.

Duhagon se contactó con el luthier Brune para su posterior reparación y venta. Este por precaución no quiso que se le envíe por correo, por lo que manejó desde Chicago hasta Baltimore, donde Duhagon compartía un departamento con quien fue su colega, la concertista Berta Rojas, para retirarla personalmente.

Debido a la importancia histórica que encierra la guitarra, Brune no supo cotizarla, por lo que realizó un remate público en su taller el 22 de junio del 2002 entre todos los interesados.

En esa subasta la guitarra fue adquirida por un coleccionista estadounidense, quien hoy la pone nuevamente en venta, y una vez más se ofrece preferencia de compra a Paraguay, lugar donde debería estar.

JOSÉ RAMÍREZ 1911. Fabricada en Madrid por el legendario luthier español José Ramírez de Galarreta, la guitarra tiene un importante valor histórico, ya que fue el instrumento que Barrios utilizó durante sus primeras grabaciones fonográficas en 1913 con los sellos Atlanta y Artigas que, según los expertos, son consideradas una de las primeras grabaciones comerciales de guitarra culta en el mundo.

Cuentan que esta guitarra cayó al río en 1913 durante un viaje en ferry al Uruguay.

Luego fue reparada y Agustín la siguió utilizando para sus grabaciones, hasta que en 1915 decidió obsequiarle a su amigo Modesto J. Ipar, juez de Paz de Tranqueras (Uruguay), con la siguiente dedicatoria: "Querido Modesto: Te dejo este pedazo de mi alma errátil en testimonio de la sinceridad de mi afecto hacia ti y los tuyos. Agustín Barrios. Tranqueras, 06/07/1915".

Al morir Ipar, la guitarra pasó a manos de su ahijado Heber Rico Monteverde. Incluso fue utilizada en un concierto por Sila Godoy en Uruguay, en conmemoración del centenario de nacimiento de Mangoré, en 1985.

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