Las patas del gallo
Hay una inexplicable pretensión política en Paraguay de mutar a los pollos multiplicando el número de sus patas. El primer intento se dio hace como diez años cuando la entonces presidenta de la comisión de ciencia y tecnología de la Cámara Baja, la pintoresca diputada Mirian Alfonzo –hoy extinta– advirtió que había sectores interesados en encontrarle la quinta pata al gallo, dejando en claro que para ella lo normal es que estas aves tuvieran no más de cuatro.
Por Luis Bareiro

Como bien dijera la misma señora, de solo imaginar semejante rareza “se nos pusieron los poros de punta”. Estos bichos deben ser el producto de alguna alquimia biológica similar a la que dio vida a los “perros-canes” que utilizaba la policía y de cuya existencia también nos enteramos merced a una declaración de la ex diputada.

Lo cierto es que las sospechas sobre la existencia de estos fenómenos reaparecieron en estos días de la mano del diputado liberal Carlos Portillo, un evidente aficionado a la criptozoología, quien resucitó la crítica contra quienes pretenden descubrir un quinto miembro inferior en un gallo, dando por sentado que lo natural es que tengan cuatro. Evidentemente, el territorio patrio está siendo recorrido por estas curiosas aves cuadrúpedas. Es lógico que pocos las hayan visto; deben ser muy rápidas.

Curiosamente esta controversia sobre aves de corral derivó en un debate matemático.

Me explico. Resulta que el diputado hizo esta afirmación avícola en medio de una discusión virtual sobre si correspondía que los contribuyentes le hayamos pagado a él y varios colegas suyos un curso de comunicación política en Colombia, un taller donde expertos en mercadeo les enseñan cómo convencernos de que les sigamos votando. En algún momento de la polémica, el parlamentario se molestó con un internauta y le refregó en la cara su currículo académico, expuesto públicamente en la página web de Diputados y que incluye 7 títulos universitarios para sus escasos 33 años.

¿7 títulos con solo 33 años? Los números no cerraban y empezó el debate matemático.

Después resultó que la universidad privada que supuestamente le otorgó 5 de los 7 títulos ni siquiera ofrece las carreras que aseguró haber cursado. La única disciplina que aparentemente culminó fue la de Derecho, carrera que empezó en una universidad nacional con once aplazos y un promedio por debajo de dos, y que terminó en una universidad privada de Ciudad del Este.

Así, un debate sobre mutación avícola derivó en un escándalo numérico. Treinta y tres años, 7 títulos menos 6, cinco patas, 11 aplazos, 2 de promedio y 32 millones de guaraníes mensuales.

De guinda, una cátedra de Derecho Penal, materia que enseña el diputado en Ciudad del Este.

Será frente a un arco.