País

Las mentes brillantes investigan para solucionar dramas sociales

En el medio del Campus de la Universidad Nacional de Asunción, en un pequeño laboratorio, científicos investigan el uso de técnicas y procesos para dar soluciones a problemas nacionales e internacionales.

Por Luján Román Aponte

Desde la creación de sensores para dar una solución al mal de Chagas y el procesamiento digital de imágenes médicas, pasando por el desarrollo de un biofiltro captador de metales pesados en el agua y de un software para que máquinas puedan trabajar con volúmenes más grandes de información, hasta un sistema de detección de ataques a las redes de internet para una defensa inmediata, son ensayados por jóvenes científicos paraguayos.

Pedro Céspedes estudia informática en la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Gran parte de su tiempo trabaja con algoritmos que permitan superponer imágenes de estudios médicos para detectar tumores de forma automática para facilitar el trabajo de los profesionales de la medicina, especialmente de aquellos que trabajan en el interior, donde no existen equipos avanzados.

La idea -comenta el joven- es que, por ejemplo, un médico de Concepción pueda enviar la información a los médicos de la capital, para que puedan asesorarlos en la toma de decisiones. El objetivo es que sea lo más rápido y eficiente posible. "A mi sobrino se le hizo un ultrasonido en un laboratorio X y el diagnóstico que acompañaba el estudio no tenía ninguna observación. Cuando el especialista sospechó que había algo más, encontró que mi sobrino tenía 20 quistes. Este tipo de cuestiones queremos solucionar con este programa", dice.

A partir del 2005, en este laboratorio multidisciplinar del Campus de la UNA, y a través de su programa de posgrado, se desarrollan estas pesquisas. El coordinador Christian Schaerer explica que el laboratorio está llegando a un nivel de sofisticación de países desarrollados. "Si continuamos con este ritmo, en un año o más, ya estaremos a un nivel regional importante a nivel de calidad", refiere.

ADELANTOS. Para atrapar a las vinchucas que transmiten el mal de Chagas en el Chaco, la ingeniera química de 25 años, Silvia Aquino, en colaboración con colegas del Centro para el desarrollo de la investigación científica (Cedic), investiga los mecanismos para desarrollar un sistema de liberación controlada de feromonas (hormonas animales) que atraerán a las vinchucas.

La investigadora trabaja en la creación de sensores que liberarán la sustancia en las casas, para saber cuáles están correctamente fumigadas. "Queremos que la liberación dure lo más posible. Esta es una necesidad en el Chaco, es interesante investigar, porque a nivel de Latinoamérica no hay mucha información y la gente aquí necesita mucho", resalta.

En el caso de Omayra Ferreiro, de 23 años, su interés por la investigación, la inició en un proyecto que desarrolla un biofiltro captador de metales pesados, principalmente de plomo, presentes en el agua. Su fin es crear tipos de filtro de bajo costo, si es posible de origen biológico, para captar agua para que las comunidades más carentes del país puedan tener agua más limpia.

Por otro lado, una investigación multinacional emprenden el paraguayo Cristian Cappo, estudiante de doctorado, el brasileño Bruno Mozzaquatro, alumno de masterado de la Universidad de Santa María de Brasil, con la guía del brasileño Raúl Ceretta y el profesor Schaerer.

El objetivo es detectar en tiempo de ejecución online ataques a las redes de internet, mediante técnicas matemáticas, explican Cappo y Mozzaquatro. La propuesta de seguridad implica que en el momento de detección del ataque, se pueda reprogramar el sistema para contraatacar a los atacantes para que el sistema continúe funcionando sin un perjuicio mayor para el usuario. "A pesar de las dificultades, todos vamos avanzando", subrayan.

Dejá tu comentario