Opinión

Las instituciones y el progreso

César Barreto Otazú Economista y directivo de Dende

César Barreto OtazúPor César Barreto Otazú

El desarrollo de buenas instituciones, definidas como las reglas del juego formales e informales que regulan el comportamiento de las personas en términos de incentivos y castigos y su aplicación práctica, es el determinante fundamental del progreso y del desarrollo económico como lo puntualizó el economista Douglass North y fuera profundizada recientemente por otros economistas contemporáneos. En este sentido, la mano invisible de Adam Smith, que hoy llamamos mercado, es la innovación institucional más importante en términos de organización económica de la sociedad en los últimos tres siglos.

En el mercado, cada persona siendo responsable de su propio destino y actuando libremente en su propio interés decide cuánto y en qué trabajar y puede especializarse en aquello en que tiene mayor productividad para luego negociar y comerciar con otras personas a cambio de otros productos para satisfacer sus necesidades. Como resultado, se logra un mayor bienestar para todos gracias a la división del trabajo y al comercio, porque la especialización lleva a una mayor productividad de todos. Además, como hay libre concurrencia, debe tener productos de mejor calidad y menor precio que otros para seguir produciendo.

Posteriormente, David Ricardo extiende este concepto sugiriendo que a través del libre comercio internacional todas las naciones mejoran su bienestar especializándose en aquellos sectores donde tengan mayores ventajas comparativas. O sea, dejando operar a la mano invisible, los países alcanzan su mayor bienestar posible. En términos dinámicos, como bien lo puntualizan el economista Robert Solow y otros, el progreso y el desarrollo económico son resultados de un proceso de acumulación y de asignación de recursos en el tiempo a través de las decisiones de ahorro e inversión de las personas así como del crecimiento en la productividad de la economía. A su vez, este crecimiento de la productividad es el resultado del proceso de Destrucción Creativa como denomina Joseph Schumpeter a la actividad de investigación, desarrollo e innovación realizada por los emprendedores. La apertura de nuevos mercados, el desarrollo de nuevos sistemas de producción u organización, la introducción de nuevos productos y servicios, etc., implican cambios que desafían, reemplazan o destruyen a los procesos y productos vigentes, porque son más eficientes. La competencia se convierte en un proceso de innovación constante y sobreviven los más innovadores y eficientes.

Por lo tanto, la mano invisible además debe ser eficiente en generar los incentivos adecuados a las personas para ahorrar, invertir e innovar de tal manera a maximizar su bienestar a través del tiempo. Sin embargo, para el buen funcionamiento de la mano invisible son necesarias reglas del juego que protejan los derechos de propiedad y garanticen el libre comercio. El Estado debe intervenir lo menos posible y solo para garantizar el cumplimiento de los contratos, castigar las conductas oportunistas, corregir conductas oligopólicas, asegurar la libre concurrencia y la libre fijación de precios, etc.

Además, como las decisiones de ahorro, inversión e innovación se materializan en un horizonte temporal prolongado, es fundamental garantizar la estabilidad de las reglas del juego en el tiempo y, en una economía monetaria, es crítico mantener una moneda estable, para minimizar la incertidumbre y los riesgos.

Por otro lado, la sociedad debe promover la actividad de los emprendedores, incentivar los procesos de innovación, garantizar la propiedad intelectual a través de patentes y ser tolerantes respecto a los efectos negativos del proceso de Destrucción Creativa con empresas que fracasan y quiebran, pérdidas de empleos, etc., y desarrollar mecanismos para protegerlos y reincorporarlos al proceso de innovación y crecimiento económico nuevamente.

La calidad de las instituciones es un factor fundamental para el desarrollo. En nuestro país tenemos enormes desafíos en este ámbito que están obstaculizando el avance hacia los umbrales del desarrollo. Cuestiones básicas como instaurar la meritocracia en vez del amiguismo y el clientelismo, el funcionamiento eficiente y creíble de la justicia en resolver conflictos y la penalización de delitos, protección efectiva de derechos de patentes, etc.

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