Sucesos

Las empresas de seguridad son el negocio del momento en el Este

Solo una de las asentadas en Ciudad del Este tiene 300 clientes, tanto en áreas urbanas como rurales, sobre todo de Alto Paraná y Canindeyú. "El país no tiene experiencia en combatir la delincuencia", dice el director.

Por Sofía Masi | CIUDAD DEL ESTE

El Grupo Especializado en Reacción Táctica y Prevención de Delitos (GERTPD) es una empresa multinacional de seguridad, creada por ex militares de República Checa, Inglaterra, Israel y Colombia. Su sede central está hace dos años en Paraguay, específicamente en el kilómetro 4 ½ de Ciudad del Este.

¿Por qué sus directivos eligieron nuestro país para instalarse?

Simmon Nichollas, director del Grupo, sostiene que "Paraguay no tiene experiencia en el combate a la delincuencia" y que esta situación permite el auge de las guardias privadas.

"Paraguay es un país pequeño que se puede controlar, pero que hoy en día está fuera de control. Ciudad del Este es una ciudad pequeña, pero tiene dos países que la alimentan, ya sea de vandalismo o de tecnología. Paraguay es una muy buena plaza para meter tecnología en materia de seguridad", señaló Nichollas.

Agregó además que en dos años que lleva la empresa en Paraguay, notó un aumento en el índice de inseguridad y que los "bandidos" están mejor armados que la propia Policía.

"Los bandidos se están armando mucho mejor. Nuestros especialistas o la Policía pueden tener una pistola 9 milímetros, pero el bandido viene con una 9 milímetros con silenciador y punto láser. Llevo dos años en Paraguay y en un año, he visto cómo subió la inseguridad", aseguró.

Con relación a la preparación de la Policía prefirió no opinar, pero dijo que basta con mirar las noticias en periódicos y la televisión para sacar conclusiones.

NEGOCIO DEL MOMENTO. En Alto Paraná, las empresas de seguridad se han convertido en el negocio del momento, debido al alto índice de criminalidad existente en la zona.

El Grupo Especializado en Reacción Táctica y Prevención de Delitos cuenta con un total de 300 clientes a nivel país, con un alto porcentaje en Alto Paraná y Salto del Guairá.

"Antes solicitaban nuestros servicios más gente de la ciudad, pero desde hace un tiempo, que con este tema de los secuestros y las invasiones de tierra, aumentó la demanda en el campo.

Ahora estamos con un 50 por ciento en la ciudad y 50 por ciento en el campo", indicó. Fue claro al señalar que empresarios, ganaderos, comerciantes y productores agrícolas no tienen problemas en pagar desde 2 hasta 17 millones de guaraníes por sus servicios.

La empresa a cargo de Nichollas brinda todo tipo de servicios mediante protectores (guardaespaldas), escoltas, custodia de documentos, seguridad especializada privada, contrainteligencia, antiinsurgencia y antiterrorismo.

Además de conductores, observadores, investigaciones, antidisturbios, tecnología física, seguridad informática, clases de tiro, campamento correccional, entrenamiento táctico, espionaje, instrucción personalizada, capacitación para guardias, policías y civiles.

SOLO LUCRO. "Conozco empresas grandes y pequeñas, que solamente quieren lucrar. Consiguen cualquier persona para cubrir los puestos, les dan armas y uniformes, y los ponen a trabajar de guardias sin ningún tipo de preparación, sin pensar en la integridad del muchacho", manifestó Nichollas.

Sostuvo que últimamente reina una especie de "prostitución comercial", en referencia a empresas que ofrecen servicios de seguridad a muy bajo costo, pero sin garantías de calidad.

En su caso particular, explicó que para dar un arma a uno de sus "especialistas", todos son sometidos a un curso de entrenamiento de tres meses, donde pocos se gradúan. Dijo que durante el proceso de selección, evalúan la capacidad de entendimiento y de reacción, métodos de observación minuciosa y un decálogo de seguridad con armas de fuego.

"Entrenamos personas desde 19 años hasta los 60, pero asignamos a cada uno un trabajo, según la edad. Mi lucha, mi ideología, es que el guardia que esté en la calle esté realmente capacitado para proteger", aclara. Asegura que los que salen de ese entrenamiento no son simples guardias, sino especialistas en seguridad.

PROYECTO DE LEY

En la Cámara de Diputados obra un proyecto de ley "que regula la seguridad privada", presentada en agosto último por el diputado Mario Soto Estigarribia (ANR). Entre otros objetivos, apunta a la creación de un órgano -en el Ministerio del Interior- de registro, supervisión y fiscalización de las empresas que prestan servicios de seguridad privada. Hoy esas tareas están a cargo del Departamento de Delitos Económicos y se rige solo por una resolución de la Policía Nacional.

"NI GUARDIA'I NI RAMBO: SE TRATA DE QUE SE CONVIERTAN EN PROFESIONALES"

Los aspirantes a guardias de seguridad, en general, se presentan con muy baja autoestima, baja preparación académica y como si la tarea que irán a emprender es el último recurso laboral que les queda. "Traen el estigma del guardia'i", agrega la licenciada Mary Graciela Olmedo, psicóloga del Centro de Capacitación del Guardia Privado, del Departamento de Delitos Económicos, dependiente de la Policía Nacional. Este organismo se encarga de entrenarlos y certificar, con credencial, que egresan aptos para la tarea de protección. Esto implica, entre otros aspectos, que salen convertidos en profesionales.

Aunque reconoce que tiene en contra el tiempo -apenas un mes de entrenamiento-, en este lapso a someten a los aspirantes a una batería de test psicológicos.

Se miden dos áreas: una cognoscitiva y otra afectiva. Se evalúan la inteligencia en general, la memoria, la atención concentrada y distribuida, y el carácter y la personalidad.

Como parte de la formación, también son entrevistados al inicio y antes de concluir el curso de formación, y participan en terapias grupales. Ellos no solo deben estar preparados en la parte física y en tácticas policiales, sino en la preparación psicológica.

"De qué sirve que sean un Rambo, físicamente hablando, si en el momento de tomar una decisión en una situación de crisis, optan por una salida equivocada o toman malas decisiones", explica la psicóloga.

En la preparación, parten del autoconocimiento. "Los guiamos para que cada uno conozca sus reacciones, todo lo que implica la persona en sus tres dimensiones: física, psicológica y social", agrega.

El guardia de seguridad privado está muy expuesto al descontrol, explica. Trabaja 12 horas diarios, su labor es de alto riesgo y no está bien remunerado.

Aquellos aspirantes que tienen baja tolerancia a la frustración, tienen actitudes de agresión y hostilidad reprimidas, y bajo control de las emociones, no pueden convertirse en guardias. Menos aún, considerando que portarán armas.

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