Editorial

La vacunación debe ser más que simbólica para reactivar el país

El inicio de la inoculación contra el Covid-19 para unos 2.000 médicos y trabajadores de salud del área de Terapias Intensivas, con las primeras 4.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V que han llegado al país, constituye un primer paso muy importante para empezar a superar la pandemia del coronavirus, pero si no se logra conseguir más dosis con cierta rapidez, quedará solamente en un efecto puramente simbólico. En momentos en que aumentan los casos de contagios y fallecimientos, el Gobierno necesita poder llegar a inmunizar a una gran parte de la población para lograr reactivar no solamente la economía, sino diversos ámbitos de la vida del país. Es urgente superar la etapa de una vacunación puramente simbólica para lograr resultados más concretos.

Finalmente ayer, lunes, se empezó a vacunar por primera vez en el Paraguay contra el Covid-19, marcando un simbólico proceso de intento por superar los efectos de la grave pandemia del coronavirus, que durante casi un año ha golpeado duramente gran parte de las actividades económicas y la misma vida social y cultural de todos los habitantes del país.

La vacunación, sin embargo, es principalmente aún simbólica, ya que las 4.000 unidades de la Sputnik V que se han podido obtener, producidas por el centro estatal ruso Gamaleya, apenas alcanzarán para inmunizar con la doble dosis a cerca de 2.000 médicos y trabajadores de salud que se desempeñan en primera línea de la lucha sanitaria, específicamente en las áreas de Terapia Intensiva de los distintos puntos del territorio nacional.

Resultó emotivo y propagandístico el acto de vacunación de las primeras personas, una enfermera y una médica del Hospital Nacional de Itauguá, además de una médica del Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS), con la participación del propio ministro de Salud, Julio Mazzoleni, pero si las autoridades no logran conseguir más dosis con cierta rapidez, todo quedará solamente en un efecto puramente simbólico, que no logrará aplacar las demandas de la población.

Nos encontramos en un momento crítico, en que se están registrando aumentos de casos de contagio del Covid-19 y del número de fallecimientos. La prolongada meseta en que se mantiene el número de casos tocó su pico histórico, luego de que el sábado último cerrara la octava semana epidemiológica (SE-8) con una cifra récord de contagios: 7.293 infectados en siete días, según datos de la Dirección de Vigilancia de la Salud.

Aunque el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, ha informado que, tras una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, se ha acordado que el Paraguay recibirá un millón de dosis de la Sputnik V, hay que considerar que alcanzará para inmunizar solamente a 500.000 personas (ya que se aplica doble dosis a cada persona). La fecha en que llegarán aún no se ha podido precisar.

Tampoco hay fecha para un posible arribo al país de las vacunas que se deberían obtener a través del sistema Covax, que supervisa la Organización Mundial de la Salud (OMS), plataforma por la cual el Gobierno paraguayo había apostado casi exclusivamente desde los inicios de la pandemia.

El plan de vacunación contempla inmunizar a 30% de la población en una primera etapa, que constituyen poco más de 2 millones de personas, en situación de riesgo. Para ello se requerirá de 4 millones de dosis. La mayoría de los expertos consideran que, en las actuales condiciones de pocos resultados de la gestión estatal, el Paraguay recién alcanzaría una inmunización básica en el 2022 o, aun, en el 2023.

La vacunación de un gran porcentaje de la población resulta clave para poder reactivar no solamente la actividad económica, que sigue muy afectada por las limitaciones de la pandemia, sino diversos otros ámbitos de la vida social y cultural del país. Es urgente superar la etapa de una vacunación puramente simbólica para lograr resultados más concretos.

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