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La tradición del Kurusu ára aún sigue vigente

La tradicional exaltación a la cruz se aprovecha para reunir a fieles católicos en torno al kurusu jegua. Una familia conserva esta costumbre religiosa popular y cada año congrega a amigos y vecinos en un barrio de Asunción.

Por generaciones. Grandes y pequeños colaboran con doña Jacinta para preparar el altar. | g. irala

Litros y litros de cocido, más de 20 kilos de chipa tradicional y rosarios de maní y caramelo fueron preparados para recibir a vecinos y amigos ayer, en la casa de doña de Jacinta Leguizamón de Rodas, por el Día de la Cruz.

La familia, asentada en el tradicional barrio San Gerónimo de Asunción, mantiene esta costumbre de la fe popular que se festeja adornando la cruz, lo que recibe el nombre de kurusu jegua.

Doña Jacinta comenta que hace 40 años se dedica a esto y planea que para el próximo año las dimensiones del kurusu jegua sean mayores.

"Quiero hacer un arreglo más grande", dice, y añade que cada año realiza el trabajo de engalanar la cruz, "para pagar una promesa".

"Siempre pido tener más trabajo, salud, bendiciones y como se me da eso, aprovecho esta oportunidad para homenajear a la cruz. Más aún en estos tiempos donde hay tanta maldad", reflexiona.

ARDUO TRABAJO. El preparativo lleva bastante tiempo. Montar el altar no es cosa fácil, pero para hacer el trabajo más llevadero cuenta con la ayuda de familiares, amigos y algunos vecinos.

Relata que una noche antes estuvieron trabajando entre todos sus familiares en la elaboración de las chipas para luego repartirlas a los amigos y vecinos este día.

Además de eso, doña Jacinta señala que tuvo que entrar a un monte a cortar ramas de laurel para adornar el altar y decorar mejor el lugar.

Los rosarios de maní y caramelos fueron confeccionados por las más pequeñas de la casa junto con las vecinitas del barrio, conforme destaca la dueña de casa.

CRUCES. Las cruces adornadas no son simples ni comunes. Cada una encierra historias que merecen ser contadas, según explica Jacinta.

El altar contempla tres cruces. La más grande de todas tiene más de 150 años de antigüedad. "Pasó de generación en generación", comenta. Mientras que la mediana tiene 15 años, aproximadamente. Sobre esta, la señora recuerda un caso. "Me habló en sueños una vez cuando estuve a punto de no hacer el día de la cruz. En esa oportunidad mientras soñaba una voz de hombre me reclamó, y es por eso que nunca voy a dejar de hacer", dice.

La más pequeña tiene solo 5 años y la encontró debajo de un árbol de espinillo, comenta doña Jacinta.

Coloca las tres, una seguida de otra, y enciende velas durante todo el día para que, finalizada la tarde, puedan realizar el tradicional rezo junto a los fieles del conocido barrio.

Esta festividad es tradicional cada 3 de mayo y se desarrolla también en otros países de Latinoamérica.

La costumbre viene de la época de Constantino, emperador romano, y fue transculturizada, mientras que la religiosidad popular le agregó elementos pintorescos.

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