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La tarea salvadora de la iglesia

 

Hoy meditamos el Evangelio según san Marcos 8, 14-21.

Es grande el daño que produce en las almas la mala levadura de la doctrina adulterada y de desdichados ejemplos, aumentados y aireados por gentes sectarias.

Cuando nos encontremos ante la doctrina falsa, ante situaciones quizá escandalosas, debemos hacer examen y preguntarnos: ¿Qué he hecho yo por sembrar buena doctrina?, ¿cómo es mi conducta en el cumplimiento de mis deberes profesionales?, ¿qué hago para que mis hijos, mis hermanos, mis amigos adquieran la doctrina de Jesucristo?, ¿cómo son mi oración y mi mortificación por la iglesia?

Hemos de pedir también, son muchas las personas que lo hacen a diario en la santa misa, en el rezo del santo rosario y en otras ocasiones.

El papa Francisco a propósito de la lectura de hoy dijo: “La tentación busca a otro para hacerse compañía, contagia y en este crecer y contagiar, la tentación se cierra en un ambiente de donde no se puede salir con facilidad. Es la experiencia de los apóstoles narrada en el evangelio del día, que ve a los doce culparse unos a otros bajo los ojos del Maestro por no haber llevado el pan a bordo de la barca.

Jesús, quizá sonriendo ante aquella discusión, les invita a tener cuidado con la levadura de los fariseos, de Herodes. Pero los apóstoles durante un rato insisten, sin escucharlo, tan cerrados en el problema de quién tenía la culpa de no haber llevado el pan, que no tenían espacio, no tenían tiempo, no tenían luz para la palabra de Dios.

De tal forma que cuando nosotros estamos en tentación, no escuchamos la palabra de Dios: No escuchamos, no entendemos. Y Jesús ha tenido que recordar la multiplicación de los panes para hacerles salir de ese ambiente, porque la tentación nos cierra, nos quita cualquier capacidad de previsión, nos cierra cualquier horizonte, y así nos lleva al pecado.

Cuando estamos en tentación, solamente la palabra de Dios, la palabra de Jesús nos salva. Escuchar la palabra que nos abre el horizonte... Él siempre está dispuesto a enseñarnos a cómo salir de la tentación. Y Jesús es grande porque no solo nos hace salir de la tentación, sino que nos da más confianza”.

(Frases extractadas de http://homiletica.org/francisfernandez/franciscofernandez0231.htm y https://es.catholic.net/op/articulos/48744/cat/331/jesus-reprende-a-sus-discipulos.html#modal).

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